Los jardineros municipales: un trabajo silencioso para mantener las zonas verdes de la playa y el casco urbano

El ciclo anual de los jardineros de la brigada municipal comienza en otoño-invierno con la poda de los árboles y arbustos en el casco urbano y la playa. En primavera, cuando, comienzan a brotar las podas, se centran en el abono de zonas verdes. Y en verano el mayor trabajo se dedica al césped y al riego, a lo que hay que añadir las tareas de mantenimiento durante todo el año.

Vicente Palamós es el coordinador de los jardineros y este año destaca el cambio que se ha realizado para agilizar la poda de árboles y palmeras en diciembre y enero: “En años anteriores utilizábamos una grúa de Tenelec para la poda y había que ir ajustando horarios entre nosotros y ellos, lo que retrasaba mucho la tarea. Este año tenemos alquilada una grúa para atender la poda de árboles y palmeras: primero en la zona de Mas del Bombo, antes de navidad; tras los Reyes estamos trabajando en la zona de la playa, y a finales de enero volveremos a trabajar con la grúa en el casco urbano”.

Una tarea necesaria para el correcto crecimiento de la arboleda, pero también criticada en ocasiones por algunos vecinos que consideran una “poda excesiva” la que se realiza en algunos árboles. La explicación surge de la necesidad de combinar las tareas de poda con la sombra en verano y evitar en la medida de lo posible molestias a los vecinos por exceso de frutos en el suelo.

“En la playa y algunas grandes avenidas la poda se realiza hasta las ramas principales para conseguir que en primavera haya ramas pero no den fruto. Eso exige una poda anual que llamamos tipo viña: en verano habrá sombra pero no frutos, porque ensucian mucho y son muy molestos para los vecinos. Al mismo tiempo, las ramas nuevas crecen con más fuerza y el árbol está más sano”.

La poda se interrumpe luego para atender otras labores, aunque se recupera en mayo, la fecha ideal para podar las palmeras del paseo marítimo: “es la mejor época porque las palmeras ya no tienen que soportar el aire de Levante que estropea las hojas en invierno”.

El trabajo cotidiano de los jardineros municipales abarca tanto los parques y plazas como los árboles diseminados por calles y avenidas. Aunque no sólo se tienen que preocupar de su plan de trabajo, también de dos tareas adicionales: corregir los actos vandálicos y trabajar contra las plagas.

El gamberrismo afecta sobre todo a los sistemas de riego y a las pequeñas plantaciones en cualquier rincón del pueblo. El riego por goteo es el que sufre en más ocasiones la actuación de vecinos que no piensan en el bien común, por lo que reinstalar y reparar pequeños elementos es una labor que ocupa parte del trabajo diario. Más triste es que algunos vecinos roben las flores, pero la única solución es comprar nuevas.

Las plagas de distinto tipo acaban pudriendo árboles que han de ser talados para evitar accidentes, sobre todo en las avenidas. Una tala que debe ir acompañada de una replantación adecuada, porque no todos los árboles son válidos para todas las zonas.

“En algunas zonas del pueblo se habían plantado árboles cuyas raíces han acabado destrozando aceras e incluso viviendas cercanas. El planteamiento actual es plantar naranjo borde o árbol botella, que no crecen demasiado y no afectan a la seguridad de los vecinos ni de las aceras”, continúa Vicente. “Hay que tener en cuenta que hay árboles que no valen para calles y sólo se deben plantar en los parques y plazas peatonales amplias, porque crecen mucho sus raíces o porque ensucian demasiado”.

Una nueva solución se ha probado tras la reforma de la avenida Valencia: se han colocado ficus sobre maceteros, donde tienen un crecimiento controlado y al ser árboles de hoja perenne permite que sean limpios. “Es una buena elección, sobre todo para el mantenimiento, la limpieza de la zona y la comodidad de los vecinos”, concluye el coordinador de los jardineros.

Informa: Sabín | Fotos: Sergio Maestro

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28 Enero 2015
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