Puçol: empatía con las víctimas del terrorismo
La corporación municipal y numerosos vecinos de Puçol se dieron cita en la tarde del viernes 13, para escuchar y apoyar a las víctimas del terrorismo, que participaron en una mesa redonda donde contaron su experiencia. El acto finalizó con la proyección de la película “El infierno vasco”, dirigida por Iñaki Arteta, que muy pocos cines han tenido el valor de proyectarla.
El Ayuntamiento de Puçol destinó la tarde del viernes 13, a apoyar a las víctimas del terrorismo en un acto que tuvo lugar en la Casa de Cultura, donde se dieron cita Pilar Elías, Consuelo Ordóñez, Pedro Briongos, Iñaki Arteta y Luis Agudo (que actuó como moderador).
Allí narraron su experiencia ante numerosos vecinos que acudieron a escuchar, de la mano de víctimas del terrorismo, los testimonios de aquéllos que han sufrido las consecuencias del terror.
El concejal de Educación, Carlos Novella, fue el encargado de introducir el acto: "en esta jornada hemos querido mostrar nuestro apoyo a las víctimas, defendiendo con ello el derecho a la vida, la libertad y la democracia. Esto es lo que utilizaremos en nuestra lucha contra el terrorismo".

El jefe de Informativos de la Cope, Luis Agudo, fue el encargado de presentar a los ponentes, y empezó diciendo: "no vamos a hacer campaña política con este acto", antes de ceder la palabra a Pilar Elías, viuda de Ramón Baglietto, concejal en Azkoitia asesinado por ETA. Su marido salvó al que fue su asesino de morir atropellado por un camión, "el mismo que, a los 18 años, le dio el tiro de gracia, y al que tengo que ver diariamente porque ha montado un negocio justo bajo de mi casa".
Pilar se hizo militante de un partido democrático, "para seguir luchando por aquello en lo que creo", y es una de esas personas valientes y optimistas, que a pesar de las amenazas y el terror, se niega a resignarse y abandonar sus raíces. Ella confiesa que lleva una vida horrorosa que la obliga, entre otras cosas, a llevar escolta y a cambiar constantemente de peluquería o de iglesia.
Las ikastolas (escuelas vascas) son en la actualidad el germen del nacionalismo vasco exacerbado. "Mi nieta acude a un colegio concertado donde tiene que hablar en euskera, y me contó que le había salido la bruja (una maestra disfrazada) porque le habían escuchado hablar en castellano. Estamos llegando a un punto extremo incluso en la enseñanza". Escuchando esto, es muy difícil que cambie el panorama, y añade: "los niños salen de la escuela envenenados".
La segunda en narrar su experiencia vital fue Consuelo Ordóñez (exiliada que reside en Valencia), hermana de Gregorio Ordóñez, concejal en San Sebastián asesinado a manos de ETA en 1995: "cuando vives en el País Vasco acabas viendo normal lo que no lo es. Al salir de allí te das cuenta de que existe otra vida".
Ella tomó la opción de acudir a manifestaciones porque "no quería un hombro donde llorar, lo que necesitaba era gente con principios y dignidad que quisieran hacer pública su lucha contra ETA, y en esas concentraciones, he conocido a algunos de mis mejores amigos". Consuelo Ordóñez es, en la actualidad, la portavoz del Colectivo de Víctimas del Terrorismo en el País Vasco (COVITE) y señala que "los terroristas son unos cobardes, pero unos cobardes con mucha puntería, todo hay que decirlo, y los que tenemos motivos para odiar, en realidad no odiamos".
Entre el público se encontraba Alejandro Arteaga, Delegado de la Asociación de Víctimas del Terrorismo en la Comunidad Valenciana y Murcia, y Guardia Civil herido cuando trabajaba en Irún, que también quiso tomar la palabra: "Se siente el terrorismo desde que llegas allí, lo que queda de ahora en adelante es seguir luchando por la memoria de los que no están".
En la mesa estaba también el periodista Pedro Briongos, que decidió trasladarse de Bilbao, donde trabajaba como redactor jefe en El Correo Español, a Valencia. El subdirector de Las Provincias explica que "no todos somos héroes, como Pilar por ejemplo. Yo sólo quiero ejercer bien mi trabajo y el bienestar de mi familia".
Por último, Iñaki Arteta, el autor la película El infierno vasco, que cerró el coloquio, sufrió la discriminación laboral (le costó su puesto en la Diputación de Vizcaya) por su oposición al nacionalismo imperante. Iñaki quiso dar las gracias al ayuntamiento por la iniciativa, y afirma que el hecho de poder haber rodado su documental, le ha dado la oportunidad de dar voz a estas personas (refiriéndose a sus contertulios), "que han sufrido unas experiencias extremas en una situación extrema, y esto es una satisfacción muy grande".
Todos los ponentes esperan que se acabe algún día el terrorismo, y a pesar de que sienten miedo (dicen que si dijeran que no lo tienen, mentirían), seguirán defendiendo sus ideales. La frase final de Pedro Briongos mantiene la esperanza de que cambie el rumbo: "No se superará esta situación, hasta que en un ayuntamiento del País Vasco se pueda colgar una bandera de España para aquellos que la sienten como suya".
El acto finalizó con la entrega de un obsequio a los presentes en la mesa redonda, por parte del alcalde, Mariano Sanchis y del concejal de Educación, Carlos Novella, ante los aplausos de un público, que quedó atónito, a la vez que fascinado y sorprendido, al escuchar los testimonios de los protagonistas del documental que vieron a continuación.
Informa: Nuria Martínez León



