En la fiesta final, los jubilados de la comarca se atrevieron hasta con la danza del vientre
La XIII Trobada comarcal de jubilados y pensionistas organizada por la Unión Democrática de Pensionistas (UDP) tuvo su punto álgido, en cuanto a participación, el sábado 25 de octubre por la mañana, cuando representantes de los pueblos de la comarca actuaron en una Casa de Cultura llena de ilusión y armonía.
El encuentro comenzó el jueves, con distintos campeonatos de juegos de mesa en el Espai Social dels Majors, y petanca en el Polideportivo Municipal. El viernes se celebró, en el Sindicato Agrícola, la exhibición de billar. Y para el sábado estaba prevista la explosión final de música y alegría.
Estaba prevista en tres escenarios: primero una actuación en la Casa de Cultura, después una exhibición de tablas de gimnasia en la Plaza del País Valencià, al aire libre, y, finalmente, un piscolabis de despedida en el Espai Social dels Majors. Pero amaneció lluvioso y hubo que improvisar sobre la marcha.

Gracias a la predisposición del personal de la Fundación Municipal de Cultura y Deportes, y a las gestiones de la concejal de la Tercera edad, Eloísa Rosa, se pudo realizar toda la exhibición matinal en el salón de actos de la Casa de Cultura.
Un cambio que agradeció en reiteradas ocasiones José Pinto Calzado, presentador del acto y presidente comarcal de la UDP: "hemos de dar gracias a la lluvia, porque ella ha permitido que ahora estemos todos juntos aquí, en este impresionante salón de actos, cómodamente sentados, con una gran acústica y disfrutando de las actuaciones de todos los pueblos. Gracias a todos los que lo han hecho posible".

Ya en el plano artístico, los primeros en subir al escenario fueron los componentes de la coral y la rondalla de Moncada: un grupo numeroso, perfectamente dirigido por Juan José Castillo, quien no sólo supo mantener a raya el parkinson de alguno de los actuantes, sino que ofreció un programa variado, combinando temas "de toda la vida" con algunas propuestas novedosas. Un comienzo memorable.
Con la comodidad de un escenario bien diseñado y una buena sonorización, cinco fueron las poblaciones que ofrecieron tablas de gimnasia, o lo que es lo mismo, sesiones baile al ritmo de la música más variada que uno pueda imaginar: Foios, Vinalesa, Montcada, Alfara y Rafelbunyol.
Aunque los monitores y monitoras que comandaban cada grupo concentraban las miradas del veterano público, por razones obvias, el resto de protagonistas supo estar a la altura y demostrar que, aunque sobrepasaban los setenta en más de un caso, aún mantenían un "espíritu joven".

Indudablemente, para todos ellos lo importante era participar, pero hubo un par de detalles dignos de destacar: la selección musical de Moncada fue eminentemente cinematográfica, ya que comenzaron con la Marcha de Superman y continuaron con El puente sobre el Río Kwai. Fue una actuación muy, muy aplaudida... aunque no tanto como la de las "jóvenes promesas" de Rafelbunyol, que se atrevieron con una danza del vientre ataviadas con llamativos pañuelos de colores. Un excelente colofón a las exhibiciones musicales de toda la comarca.
En reconocimiento a su esfuerzo, todos los participantes recibieron, al acabar su actuación, una medalla en recuerdo de su colaboración en la XIII Trobada comarcal de la Unión Democrática de Pensionistas.



