El festival de danzas del mundo, espectacular ejemplo de solidaridad con Tomás Esteve… y en octubre, más ejemplos

El festival de danzas del mundo, espectacular ejemplo de solidaridad con Tomás Esteve… y en octubre, más ejemplos

El viernes 14 de septiembre, el salón de actos de la Casa de Cultura no se llenó, pero las 180 personas que ocupaban el patio de butacas disfrutaron el doble: por un lado, por su aportación solidaria para ayudar a Tomás Esteve, el niño con parálisis cerebral; por otro, el espectáculo de Um Yarasun y sus amigos fue inolvidable… y ellos sí llenaron el escenario.

En la puerta de la Casa de Cultura, poco antes de comenzar el festival de danzas, Mari Paz Esteve, la madre de Tomás, repasaba los actos solidarios que se han acumulado en estos dos últimos años y no daba crédito a lo que está viviendo.

Todo comenzó con los mercadillos organizados por sus amigos, sobre todo por la inagotable Inma Bosch, capaz de movilizar a todos con tal de conseguir que cada pocos meses en la calle La Barraca se organice un fin de semana de ayuda a Tomás.

Luego fueron los del Club Puçol de Radiocontrol, con su carrera solidaria de buggies y truggies. A ellos le siguieron los playbacks de la Junta Local Fallera, el cuentacuentos de Enric Esteve, el mercadillo en la playa, la recogida de tapones solidarios en actos deportivos y ahora Um Yarasun y su festival de danzas”, intentaba recordar, mientras se disculpaba por su mala memoria porque no paraban de acercarse vecinos a saludarla: “seguro que me dejo alguno… y los que están por venir”.

Un placer visual. Una exhibición continua. Con alegría, sin complejos, con la solidaridad a flor de piel. Quizá el patio de butacas no estaba lleno de vecinos dispuestos a pagar tres euros, pero el escenario sí se llenó de amigos y vecinos dispuestos a actuar gratis

Porque el mismo viernes, durante el espectáculo de danzas, ya se anunció que el 6 de octubre habrá un nuevo mercadillo solidario en la calle La Barraca. Y el 9 de octubre la Agrupación de Peñas organiza una jornada de la Ruta de la Tapa solidaria: en el aparcamiento de la antigua estación de Renfe, por la mañana y por la tarde, degustación de las tres tapas ganadoras de este año y de muchas otras, ofrecidas por los bares y restaurantes que han participado en la ruta de estas fiestas.

Y la recaudación, nuevamente para ayudar a Tomás en sus visitas semestrales a Philadelphia, para recibir un tratamiento experimental, el único que hasta el momento ha logrado paliar en parte los efectos de su parálisis cerebral.

Soy muy afortunada, porque estoy rodeada de gente maravillosa”, asegura Mari Paz con una sonrisa, mientras continúan pasando vecinos a saludarla, antes de entrar en el salón de actos para el festival de danzas. “Puçol ha dado el do de pecho mil veces y cada día me encuentro más gente que quiere colaborar con proyectos que en ocasiones no se han podido concretar, aunque algunos insisten, como la posibilidad de hacer un mercado medieval en Navidad. Sí, soy muy afortunada”.

Como también lo fueron los espectadores que acudieron a la cita del viernes. Um Yarasun no quería ningún protagonismo, sino contagiar su espíritu festivo, ese que exhiben sus chicas sobre el escenario, al ritmo de la danza del vientre o cualquier otra coreografía importada de cualquier recóndito lugar del planeta.

Porque fue una exhibición de danzas de los cuatro continentes, todos ataviados con los trajes típicos, a veces exóticos, a veces pensados para aportar una sonrisa desde el escenario. Se implicaron fallas, el club de gimnasia rítmica local y amigos, muchos amigos: Hanan Hadiqat, Olga Escribano, Isabel Velasco, Patricia Amira, Clara Llorens y algún otro que se acercó a última hora.

Un placer visual. Una exhibición continua. Con alegría, sin complejos, con la solidaridad a flor de piel. Quizá el patio de butacas no estaba lleno de vecinos dispuestos a pagar tres euros, pero el escenario sí se llenó de amigos y vecinos dispuestos a actuar gratis.

Una nueva lección de solidaridad.

Una lección que acabó con la sonrisa de todos los participantes, en especial de Tomás, su abuela y también de Mari Paz, que por unas horas pudo descargar parte de su responsabilidad y de ese agotamiento acumulado por la ya larga batalla por Tomás.

Estoy machacada psicológicamente, porque ya llevamos cuatro visitas a Philadelphia y llevarlo yo sola agota, pero Tomás está respondiendo fenomenalmente y eso nos da fuerzas para seguir adelante”, había confesado minutos antes de comenzar el festival de danzas.

Informa: Sabín

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19 Septiembre 2012
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