Pau Martínez y Joan Alepuz, la pasión por recuperar los toques tradicionales de las campanas
Forman parte de los campaneros tradicionales de la catedral de Valencia. Tras aprender del maestro Francesc Llop en el Micalet, ahora llevan un año recuperando los toques tradicionales en la iglesia de los Santos Juanes y otras poblaciones valencianas. En las fiestas volverán a tocar a mano los días más significativos y, para explicar a los vecinos los secretos de los campaneros tradicionales, el lunes 5 de septiembre, a las 8 de la tarde, han organizado una charla y una exhibición de toque de campanas en los Santos Juanes, actos a los que estáis todos invitados.
—¿Quién es Joan Alepuz?
Tengo 24 años, soy de Benaguacil, pertenezco los campaneros de la Catedral de Valencia desde el año 2007 y me he especializado en el inventario de campanas y en el estudio de las fundiciones industriales, es decir, las empresas que en los últimos 120 años se han dedicado a fundir campanas.
He estudiado Historia del Arte y he hecho el master de Patrimonio Cultural y comencé con el estudio de las campanas porque dos familias de antiguos fundidores cedieron el material a la ermita de Santa Lucía, donde tenemos la sede la asociación y al revisar el material vi que había documentación muy interesante sobre todo el trabajo que habían realizado durante más de un siglo.
—¿Y Pau Martínez?
Tengo 16 años y estudio un ciclo de ingeniería electromecánica, y estoy en los campaneros desde el año 2014, aunque la afición me viene desde pequeño, porque tengo el campanario de los Santos Juanes frente a mi casa y me familiaricé con su sonido desde pequeño.
—¿Cómo llegáis a conoceros?
Joan: No estamos solos, estamos en la Asociación Cultural Campaneros de la Catedral de Valencia, que se encarga de los toques manuales de la campanas de la catedral. A partir de un programa de televisión me interesé por el tema y me acogieron estupendamente. Con su trabajo están situando la Comunidad Valenciana entre los lugares que más trabajan el tema.
Pau: Por una amiga de mi madre nos enteramos de que en el Miguelete tocaban las campanas de forma manual. Me apunté y Francesc Llop me acogió estupendamente y me comenzó a enseñar.
—Francesc Llop es la clave.
Joan: En ningún momento se cobra. Está basado en el respeto por la tradición, pero no son estrictos, buscan dar una perspectiva de futuro y un trabajo científico en torno al toque de las campanas. Es un trabajo en grupo. No somos melancólicos, buscamos que se adapte al mundo actual. Hay un diálogo generacional entre jóvenes y mayores, incluso entre muy jóvenes, porque hay niños que se acercan atraídos por eso del toque tradicional de campanas.
—¿Cómo os organizáis una clase para enseñar a tocar campanas?
Pau: No hay diferencia de trabajo entre edades, porque todos tenemos la misma pasión. Tocamos, investigamos y trabajando por el matrimonio.
Joan: Se toca cuando hay que tocar. No es un concierto de campanas, se toca porque hay un motivo (Corpus Christi, la Virgen, San Juan…), siempre que hay un acontecimiento extraordinario, no porque queramos.

—¿Hay horario para tocar campanas?
Sí, tenemos una Consueta, que es una programación de los días en que hay que tocar las campanas y qué tipo de toque es en cada caso. Aunque no es cerrado como una partitura, en la Consueta se indican los conceptos generales y deja libertad a los campaneros para tomar decisiones acerca del resultado final: variar el ritmo y el estilo, porque cada uno tiene su propio estilo y es distinto.
—Francesc Llop coordina el trabajo diario.
Es el presidente de la asociación y tiene la responsabilidad de coordinar el grupo de trabajo en cada caso. Por ejemplo, el día del Corpus Christi estábamos 15 campaneros en el Micalet… exige una organización meticulosa para coordinarnos todos a la hora de tocar.
Hoy somos una asociación cultural y no cobramos por nuestro trabajo, con todos los cargos habituales en cualquier asociación. Antiguamente había un campanero en el Micalet que subía todos los días al campanario para tocar todos los toques, los ordinarios y los especiales. Y además tenía el apoyo de un ayudante, que no sabía más que darle vueltas a la campana, pero no los distintos tipos de toque.
—La asociación se forma para la catedral, pero también trabajáis en cada pueblo.
Pau: Trato de recuperar los toques tradicionales en Puçol y hay otros miembros de la asociación que están haciendo algo parecido en su pueblo. En mi caso, subí el Día de la Virgen de los Desamparados de 2015 a tocar de forma manual, con permiso del sacerdote de los Santos Juanes, Ismael Ortiz. Y desde entonces seguimos ampliando los días en que realizamos toques manuales.
Joan: La catedral es la iglesia más importante de la diócesis, de ahí que se pueda considerar la universidad de las campanas, pero en cada pueblo hay campaneros que están empezando a trabajar en el toque manual de las campanas de su iglesia. Es una gran idea que en cada celebración sea la gente del pueblo la que transmite los sentimientos de su propio pueblo con el toque personalizado de sus campanas. Y no sólo en fiestas, también en entierros y otro tipo de actos.
—Una persona en cada pueblo es imposible que haga sonar las campanas.
Pau: Nos organizamos según las fiestas que hay en cada pueblo. Nos reunimos y vemos en cada pueblo qué fiestas son más significativas para ir a cada lugar en el momento más destacado. Aunque cuando es una fiesta que se celebra en todos los pueblos a la vez, no se puede hacer toque manual en todos los campanarios a la vez… entonces acudimos al ordenador: no sólo hacemos toques manuales, también usamos el toque automático, guiado por ordenador, cuando es necesario.
Joan: Una máquina no llega a ser un campanero nunca, pero un ordenador permite recuperar un cierto modo “tradicional” de tocar las campanas, siempre igual cada toque, pero no el automatismo que se ha aplicado en los últimos 50 años en Puçol, sino algo más personalizado, distinto. No nos cerramos a las nuevas tecnologías, son un buen complemento al trabajo manual y tradicional de los campaneros.
—Una queja vuestra es que el soporte de las campanas debe ser de madera y se está usando metal.
Joan: La madera es el sistema tradicional que servía para contrapesar las campanas hasta los añso 60 del siglo XX. En Valencia se ha usado siempre madera de carrasca, que resiste muy bien las inclemencias climáticas. Los instaladores de campanas automatizadas sustituyeron los yugos de madera por otros de metal, lo que supuso que se uniformó el diseño personalizado de los yugos de madera y su sonido particular. Se instalaron yugos idénticos en todas partes. Hoy proponemos que los yugos de hierro se sustituyan por los tradicionales de madera, con su diseño personalizado en cada pueblo.
—El sonido del metal es distinto y además da problemas al campanario.
Joan: Hay otro problema adicional. El metal vibra y si es hierro lo usado en la campana y en el yugo el sonido es más agudo, distinto al tradicional. Por otro lado, las vibraciones que transmiten el yugo y la campana metálica son muy fuertes para el muro del campanario. Además, el motor que hay en los Santos Juanes y en la mayoría de campanarios valencianos, es un motor que inicia el volteo completo de golpe, lo que supone una vibración y una tensión mayor para la estructura del campanario, que se va deteriorando con el tiempo. Son motores demasiado agresivos con el muro y los elementos de las torres. El trabajo del campanero es más suave, porque el volteo de una campana se realiza poco a poco, no de golpe. Es más respetuoso con el propio campanario.
—¿La caída de una campana de los Santos Juanes tiene que ver con esto?
Pau: Lo que cayó en Puçol no fue la campana, sino el badajo. La presión que se ejerce sobre un punto depende del diseño y de la vibración: el que sea metal contra metal y que está diseñada de una forma distinta puede afectar a su seguridad… y puede producir que un badajo acabe cayéndose a tierra, como sucedió en los Santos Juanes.
Joan: A ello hay que añadir que estamos muy cerca del mar y eso produce una oxidación adicional en el metal, que acaba afectando al buen funcionamiento de las campanas. Necesitan una revisión periódica, que no siempre se hace en todos los pueblos.

—¿Cómo se crea una Consueta?
Pau: Es algo histórico. El que hubiera un Palacio Arzobispal en Puçol influye mucho en el tipo de toques, porque el arzobispo tiene unos toques especiales, distintos a los del sacerdote de la parroquia. Eso afecta al diseño histórico de los toques que se realizaban en la iglesia de Puçol.
Joan: Ahora los toques de campana se han normalizado y son parecidos. Pero antes estaban muy jerarquizados en función del tipo de vecinos: vecinos, sacerdotes, arzobispo… Hoy habrá que organizar un tipo de toques más o menos estable y, sobre todo, un grupo estable que ayude a hacerlos posible.
—Para eso habéis creado además una asociación comarcal de campaneros.
Pau: Sí, la sede está situda en el campanario de Massamagrell y queremos que el grupo toque en los campanarios de la comarca: Massamagrell, Puçol, Albuixech, Rafelbunyol… Todavía no hemos tocado en el monasterio de El Puig porque las campanas están muy altas, pero lo estamos estudiando, igual que otros pueblos como Massalfassar. Queremos recuperar los toques manuales en todos los pueblos de la provincia. Que no sólo sea la catedral la que realiza el toque tradicional de campanas.
—¿Y cómo promocionar estos toques?
Pau: Los toques manuales del Micalet nos están dando a conocer entre los vecinos, porque es algo que no pasa desapercibido.
Joan: La web de la catedral ayuda mucho, porque difunde gran cantidad de información. Pero las redes sociales nos están ayudando no sólo a los campaneros de la catedral, sino también al resto de grupos más locales. Estamos en contacto con campaneros de varios países, además de toda España, gracias a YouTube, Twitter o Facebook, dándonos a conocer y aprendiendo de los otros. Somos gente activa en las redes sociales.
—¿Y algún evento que concentre la atención de todos?
Joan: Desde hace 25 años hay un encuentro de campaneros de toda la Comunidad Valenciana, normalmente un sábado en un lugar donde tocan las campanas. Nos juntamos para compartir experiencias, intercambiar opiniones y conocernos. También hay algún grupo que tiene campanario móvil para realizar exhibiciones en la plaza de pueblos o lugares donde realizar exhibiciones de toques manuales de campana. Y, por supuesto, realizamos actuaciones los campaneros tradicionales, siempre con un planteamiento didáctico, intentando explicar cómo funcionan, por qué cada tipo de toque, cuál era la historia de los distintos tipos de toques, su significado cultural, su utilidad… y no dejamos de escribir en libros de fiestas, acudir a conferencias, organizar charlas, talleres para todas las edades. Cuidar la cantera y llegar a todo el mundo.
—El ritmo de vida actual quizá no permite demasiados toques de campanas.
Joan: Hay que evitar los abusos que se han producido por la mecanización. Es muy fácil llegar a la sacristía y apretar un botón. Antes el campanero tocaba cada vez que había que hacer un toque, por tanto se hacían los precisos. El ritmo de vida ha cambiado mucho y algunos ven las campanas como algo molesto, que sobra. Pero ahí estamos los campaneros para explicar y difundir el porqué de los volteos de campanas… Pero sí, ha habido abusos y eso hay que combatirlo. Deben ser los toques precisos, pero sin olvidar que los valencianos somos ruidosos y nos gusta vivir en la calle, una sociedad alegre y muy expresiva: las fallas, las tracas, la música, las campanas… son ejemplos de actividades colectivas en la calle, algo muy propio del espíritu valenciano en particular y mediterráneo en general.
—¿Vais a dar a conocer todo esto en fiestas?
Pau: Sí, hemos hablado con Ismael y con el ayuntamiento y ya tenemos organizado un acto. Será el lunes 5 de septiembre, a las 8 de la tarde, en la iglesia de los Santos Juanes. Consistirá en una charla explicativa dentro de la iglesia, con ejemplos de toques y campanas. Y después un concierto de campanas, con uno de nosotros explicando abajo, en la plaza, qué se esta tocando, y otros subidos al campanario, volteando manualmente las campanas. Es la mejor forma de que los vecinos puedan ver, escuchar y entender qué son los toques tradicionales de campanas.
Informa: Sabín | Fotos: Sergio Maestro y Sabín

