La leyenda extremeña sigue creciendo: el concurso de la tortilla bate el récord de participación
Es sabido que en tierras frías el invierno se combate con un interior calentito. De esto saben mucho los extremeños, quienes cuando llega el frío organizan su tradicional concurso de la tortilla, un concurso que en sus nueve años de vida ha logrado una gran aceptación porque es el único donde ganan todos: cualquiera que se acerque esa noche de sábado puede probar todas las tortillas presentadas... ¡y este año eran treinta y nueve!
Los componentes de la Asociación extremeña L'Horta Nord tienen fama de expertos gourmets y, lejos de intentar renunciar a esa imagen, sus actividades habituales no hacen sino confirmar que son gente con buen apetito, que defiende sus tradiciones gastronómicas y con un buen gusto indudable.
Prueba de ello es el concurso de la tortilla, que en esta edición se ha celebrado en el Espai Social La Barraca, como siempre en sábado noche y, para no perder la costumbre, con degustación incluida para todos los asistentes, que superaban los ciento cincuenta invitados en esta novena edición.
"La tortilla es un arreglo tradicional de cualquier casa, sobre todo en Extremadura, ya que permitía dar salida a restos de otras comidas anteriores", explica José Luis Martínez, el presidente de la asociación. "Hace ya nueve años, surgió la idea de reunirnos cuando llega el invierno y degustar todos juntos las tortillas más curiosas que se nos ocurrieran... y así nació el concurso".
Así nació y así sigue: abierto a todos, con degustación incluida para el público, eso sí, una vez el jurado ha emitido su veredicto. Este año se superó el número de participantes, alcanzando las 39 tortillas del más variado aspecto y sabor.
Para que no hubiera dudas de la imparcialidad del jurado, tres miembros del Ayuntamiento de Puçol fueron los encargados de probar cada tortilla y otorgar los premios: el alcalde José Vicente Martí, junto a los concejales Ángel Sánchez y Pepa Conesa, fueron los responsables de otorgar los tres premios, que en esta ocasión fueron a parar a manos de Puri Giménez (tortilla con mejor sabor), Carmina (la mejor presentación) y Antonio Reyes (la más grande).
El premio, como no podía ser menos, también en especias: vino extremeño Puerta de Palma acompañado de fiambres ibéricos de Azuaga. Y, la verdad, ninguno de los premiados echó de menos una medalla o alguna placa, preferían la copa... llena de buen vino de Pitarra y la degustación de los 39 platos, acompañados además de vino, jamón, vino, fiambre y buen vino extremeño (sí, ya sé que lo hemos dicho antes, pero es que había mucho vino).
La leyenda extremeña sigue creciendo.
Posdata: Pedro Gómez, fiel a su cargo de tesorero de la asociación, insiste en que no sólo de celebraciones gastronómicas viven los extremeños y, tras lamentar que este año no ha podido realizarse la tradicional matanza del cerdo, en cambio sí han participado en el concurso de villancicos de la Casa de Andalucía de Alfafar, donde el coro Jara y Azar dejó bien alto el pabellón extremeño. Queda constancia de ello: los extremeños también saben cantar.



