Los padres de Puçol vuelven a clase y, claro, les da la risa
Fue durante el curso pasado cuando cobró forma la idea de unir a todas las asociaciones de padres de alumnos (AMPA) de Puçol para realizar charlas y talleres conjuntamente. La experiencia ha regresado este año y el martes 26 de enero, en el instituto, se celebró un taller de risoterapia. ¿Hace falta decir que se pasaron la clase “descojonándose”?
Pilar Seguí, terapeuta y encargada de impartir los cursos de risoterapia, lo tiene claro: "hay que recuperar al niño que todos llevamos dentro y para ello nada mejor que ser capaces de expresar cada día nuestras emociones más básicas: reír, llorar, gozar...".
Así de simple, aunque la fórmula tiene su truco: nadie puede asistir a un taller de este tipo de mirón, ni siquiera el cámara de televisión o el fotógrafo de prensa; si entras en el aula has de participar, y si estás participando es muy difícil manejar una cámara, porque los saltos, giros, bailes, chistes, juegos y demás actividades ponen en serio peligro "la estabilidad de la cámara".
Así que el cronista accidental sólo puede ilustrar el inicio del taller, donde se esperaba a veinticinco alumnos y Pilar se encontró con cuarenta, aunque los recibió, como era de esperar, con una sonrisa: se hizo el círculo más grande y todos pudieron disfrutar de la introducción, en la que la terapeuta explicó la importancia del juego, el movimiento, la risa y el contacto directo con nuestros semejantes.

"Es imprescindible que expresemos diariamente nuestras emociones y, sin embargo, sólo nos expresamos cuando es en forma negativa, vivimos en un mundo lleno de reproches. Estamos perdidos y la terapia de la risa nos ayuda a encontrar el camino para disfrutar de ese niño que algunos ya casi ni recordamos". Toda una filosofía de vida que resume a la perfección la seriedad de su discurso, aunque, claro, dicho con una sonrisa y alguna broma a los presentes, lo que consigue que Pilar contacte fácilmente con sus alumnos.
Unos alumnos ya creciditos, todos ellos padres de otros alumnos que actualmente cursan Infantil y Primaria en los cuatro colegios públicos (Obispo Hervás, La Milotxa, Jaime I y Luis Vives), o incluso Secundaria en el centro concertado Virgen al Pie de la Cruz o en el propio instituto.
Para todos ellos fue como mínimo irónico volver a clase, prestar atención al profesor (aunque no hizo falta tomar apuntes) y llevarse los deberes a casa... eso sí, eran unos deberes de lo más divertidos: a la mayoría de ellos les daba la risa cuando pensaban en lo que tienen que practicar a partir de ahora cada día en casa.

