Vaquero, Mario Vaquero; alias Cobra, John Cobra: dos nombres y un destino
Hasta el martes 23 de febrero, Mario Vaquero no puede hablar de su alter ego, porque tiene que respetar la exclusiva que ha firmado con la cadena pública, y si la noche anterior gana el pasaporte para representar a España el 29 de mayo en Oslo, va a ser el embajador de Puçol en toda Europa.
Fácil no lo va a tener, John Cobra quedó segundo en las votaciones por Internet, tras Coral Segovia, y en la gala también competirá con los otros ocho finalistas: Lorena, Samuel y Patricia, Daniel Diges, Fran Dieli, Venus, Anabel Conde, José Galisteo y Ainhoa Cantalapiedra.
Pero, ¿quién es realmente este hombre al que algunos tachan de hacer apología de la violencia y otros encumbran en la red? ¿Es cierto lo que vienen diciendo de él, sobre todo en Telecinco, a raíz de haber sido expulsada Karmele Marchante, una presentadora de la cadena que también competía por Eurovisión?

Mario Vaquero, alias John Cobra, representa a la perfección la historia mítica del personaje anónimo que intenta alcanzar la fama y la riqueza. El cine de Hollywood nos ha repetido la trama hasta la saciedad, encumbrando a la gloria a desconocidos como, por ejemplo, Sylvester Stallone, creador de Rocky, Rambo y Cobra, tres personajes con más de un punto en común con el pasado de Mario Vaquero, no en vano su alias quizá surja de la unión de dos de sus justicieros ficticios: John Rambo y Cobra, el brazo fuerte de la ley.
Pero mitificar al personaje anónimo de un pueblo que ansía alcanzar la gloria no es exclusivo de Hollywood, también el cine español está lleno de historias de toreros que buscan el triunfo aún a costa de su vida, porque "más cornadas da el hambre", que decía El Cordobés en uno de sus títulos míticos de los sesenta... o quizá era Palomo Linares, tanto da.
Pero el cine ya no es el rey. Hoy es la televisión la que entrona dioses a través de sus programas concurso con seres anónimos que descubren en una casa, en una isla o en una granja la oportunidad de su vida. También los magazines diarios de cotilleos son armas ideales para hundir o encumbrar a seres grises ávidos de poner una nota de color en su vida... y en su cuenta bancaria.
Mario Vaquero, haciendo honor a su apellido, lleva años galopando en solitario a la búsqueda de su destino. Ha pasado por etapas más agresivas, dedicadas a llamar la atención con poses y actitudes propias de adolescente airado, aunque hoy no se sabe muy bien si cree en ellas. Fruto de esa rebeldía juvenil pasó por la cárcel, algo que nunca ha ocultado, pero de eso hace ocho años y hoy se considera a sí mismo "un ejemplo de reinserción social a través de la música".
Televisión Española y el Festival de Eurovisión le están dando la oportunidad de su vida: con más de treinta años, con Carolina como su pareja estable y con la mente puesta en estabilizar su vida y formar una familia, Mario y John se enfrentan a su particular duelo en OK Corral, como ya hicieran Wyatt Earp y Doc Holliday frente a los hermanos Dalton. De todos ellos, sólo uno sobrevivió.
Su canción, Carol, está dedicada precisamente a su novia Carolina, quien no sólo apoya esta aventura desde el primer momento, sino que asegura que "ya es hora de que estos cuatro años que lleva trabajando en la música tengan su reconocimiento".
Una canción que ya no recuerda a aquel pistolero inexperto, que disparaba contra todo y contra todos desde su blog o desde cualquier vídeo en YouTube. Ahora apunta a la reflexión, al descanso del guerrero, como John Cobra asegura en su blog: "la canción cuenta cómo la conocí en el bus, cómo nos queremos, es algo distinto a las otras propuestas para Eurovisión".
Un blog y una página web que se han convertido en sus nuevas armas, su forma comunicarse con sus fans e intentar convencer a todos de su nueva vida, de su nueva imagen: "lo he pasado muy mal en mi vida por mi gran culpa, pero creo que llega la hora en que la vida me demuestra ser justa devolviéndome tantas cosas buenas que he hecho también, y de corazón gracias a RTVE por el trato y su atención, así da gusto, con seriedad y profesionalidad, estoy gratamente sorprendido y halagado, y quiero darles un 10, gracias".
Como el final de Appaloosa (sin duda el gran western cinematográfico del siglo XXI), dos que siempre han cabalgado juntos se enfrentan a su último duelo, precisamente en OK Corral, y tras el enfrentamiento cada uno emprenderá un camino distinto: Vaquero y Cobra, Mario y John, quizá sigan caminos separados; uno busca la tranquilidad, reinsertarse en una sociedad que le respete, el otro apuesta por la aventura y la falta de ataduras.
El Festival de Eurovisión tiene la clave, aunque la última palabra siempre será del maduro vaquero... y ya se sabe que tras el duelo definitivo sólo puede quedar uno.

