“Voces contra el olvido”, un necesario reconocimiento al valor de las valerosas

“Voces contra el olvido”, un necesario reconocimiento al valor de las valerosas

Concha Cardo, Celia Paniagua y Carmen Tabernero han pasado varios años recopilando testimonios de mujeres valencianas supervivientes de la Guerra Civil y el franquismo. El jueves 18 de febrero se presentó en la Casa de Cultura el resultado: “Voces contra el olvido”, un libro que recoge el testimonio de 25 de esas mujeres invisibles.

La cincuentena de asistentes a la presentación del libro contó con Robert Cerdà como preciso introductor del tema. Al recordar que la historia siempre la escriben los vencedores sin otorgar la palabra a los vencidos y que estas tres mujeres "hacen historia de otra forma, partiendo de los pequeños detalles, de los testimonios de la gente de la calle", el hasta hace poco director del Instituto de Educación Secundaria dejaba claro que el libro es una obra necesaria para devolver a la mujer española la voz que en el siglo XX no ha tenido.

Concha Cardo fue más allá, al señalar que no sólo escriben la historia los vencedores, sino exclusivamente los hombres. Una historia sesgada que otorga a la mujer española, en el franquismo, el mismo papel que en la Alemania nazi: "reducida a la maternidad, la iglesia y la cocina".

El trabajo de las tres autoras ha sido buscar a esta mujer que "sólo en los años 70 del siglo pasado comenzó a perder su invisibilidad y dio sus primeros pasos para luchar por sus derechos". Una búsqueda en la que han contado con muchas colaboraciones para evitar que su historia se perdiera, algo que sucedería si los testimonios no eran recogidos de alguna forma.

Al final, en el libro quedan veinticinco largas entrevistas que dan una visión de primera mano de la República, la Guerra Civil y el franquismo. Una visión de la vida en los pueblos del Camp de Morvedre y sus alrededores, como Vall d'Uixó, Valencia y Puçol. En algunos casos la entrevista llegó en el momento crucial, porque alguna de las protagonistas ya ha fallecido y no ha llegado a ver el libro publicado.

Para dar sentido a esta amplia documentación, "hemos organizado el material por temas comunes, entrelazados, que sugieren que todas las historias son una sola, pero con sus particularidades", explicó Celia Paniagua.

Unos temas entre los que el miedo, aún en el siglo XXI, es el gran protagonista, pero también la desmembración familiar, la falta de protagonismo de la mujer, los futuros truncados para estudiantes y mujeres que aspiraban a trabajar, el rechazo y las injustificables humillaciones en público y, entre otros, el papel cómplice de la Iglesia, que no quiso luchar como institución contra civiles y militares para obtener el perdón de los perdedores.

Mari Carmen Tabernero, por su parte, leyó algunos fragmentos, pequeñas historias mínimas que, narradas con concisión pero con emoción, pusieron un nudo en la garganta en más de un asistente.

Como ejemplo, destacó el valor de aquella mujer que cogía a sus hijos pequeños, en plena posguerra, y recorría a pie el camino entre Canet y el Puerto de Sagunto, para luego seguir la vía del tren hasta El Puig, y allí se acercaba al Monasterio, convertido en cárcel para presos políticos, sólo para vislumbrar tras las rejas del último piso un pañuelo, señal de que su marido ya podía entrever a sus hijos, hambrientos, cansados, pero dispuestos a pasar todo el día andando para ver a su padre unos minutos. Y después, el camino de vuelta. Todo un día para una mirada en la distancia, entre rejas.

Un nudo que una de las asistentes agradeció a las tres autoras: su madre, una de las protagonistas del libro, ya fallecida, había vivido siempre con ese temor, con esa necesidad de contar. Gracias al libro, lo consiguió, hace apenas dos años. Tras contar sus recuerdos falleció. Nunca ha visto publicado el libro. Pero su hija aprovechó la presentación para agradecer "esa liberación" que su madre había logrado en los últimos meses de su vida.

En un final lleno de momentos emotivos, José Vicente Martí, el alcalde, intentó sintetizar al máximo el discurso con el que cerró el acto y dejó una de esas frases que resumen a la perfección el espíritu del libro: este trabajo es necesario porque es hora de "dar valor a las valerosas".

 

22 Febrero 2010
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