Caldereta de guarrillo y paella valenciana, fusión gastronómica en tierras extremeñas

Caldereta de guarrillo y paella valenciana, fusión gastronómica en tierras extremeñas

Hay que reconocer que los miembros de la Asociación Extremeña de L'Horta Nord se lo montan bien. Su última aventura la han vivido en el puente de octubre con una visita cultural (y también muy gastronómica) a sus añoradas raíces. Entre catedrales y castillos han podido degustar los platos típicos de la zona sin olvidarse de la paella valenciana, que también fue protagonista en el encuentro que celebraron en el municipio pacense de Montemolín.

Después de muchas horas de viaje, la expedición puso el pie el viernes, 9 de octubre, por la mañana, en la localidad onubense de Aracena, conocida a nivel nacional por la Gruta de las Maravillas. "Las cuevas son muy bonitas, nos quedamos impresionados por su belleza", relata Fermín Sanz, miembro de la Asociación Extremeña de Puçol. Además de contemplar estas formaciones, la expedición pudo disfrutar del castillo de la localidad y dar un paseo por las coloridas plazas llenas de flores.

La mañana fue intensa y tocaba reponer fuerzas, así que el autobús puso rumbo a Fuentes de León. Allí permanece en pie un convento franciscano del siglo XVI que ha sido rehabilitado como hotel restaurante y fue el lugar elegido para empezar a paladear las exquisiteces culinarias de la zona. "La verdad es que comimos una barbaridad y todo buenísimo", explica Hipólito Terrón, que reconoce que cada viaje se ponen las botas.

Con el estómago lleno, el siguiente destino era el Monasterio de Tentudía, edificio originario del siglo XIII con un precioso claustro mudéjar y que se ubica en un cerro, ofreciendo "unas vistas fantásticas". El sol se ponía y era momento de acudir a Los Cotos, cortijo situado en Monesterio donde nuestros amigos extremeños estaban alojados. "Lo recomendamos a todo el mundo, nos han tratado muy bien" dice Hipólito, cuyo estómago también salió contento de allí.

El sábado tocaba madrugar. Por la mañana, Jerez de los Caballeros y su conjunto histórico digno de visitar, a destacar las antiguas iglesias y la Alcazaba moruna. Después, parada en Fregenal de la Sierra, donde contemplaron la plaza de toros, que está dentro del castillo de la localidad. Comieron y pusieron rumbo a Zafra, ciudad señorial y a la cabeza entre los municipios de la zona.

Llegaba el esperado domingo, cita estrella del viaje, y los miembros de la Asociación Extremeña de Puçol visitaron Montemolín, donde fueron recibidos por el alcalde, Elías Megías, que pasó todo el día con ellos. Entre los viajantes estaba Emilio Fajardo, presidente de la Federación de Asociaciones Extremeñas de la Comunidad Valenciana, y José Luis Jiménez, presidente de la asociación local, que hicieron entrega de una placa al edil de la localidad como homenaje a ese vínculo inexorable entre valencianos y extremeños.

Más allá de los actos institucionales, el del domingo era un encuentro destinado a intercambiar los platos representativos de cada comunidad y vaya si lo hicieron. El menú del día era completito: caldereta de guarrillo y paella valenciana, eso sí, con productos autóctonos (hasta la leña hizo el viaje). Adiós al régimen en un día de convivencia entre dos regiones, un día en el que nuestros vecinos extremeños pudieron retornar a la tierra que los vio nacer.

Por cierto, el viaje de vuelta a Puçol tuvo una parada que la expedición recuerda muy bien. ¿Unas ruinas, alguna ermita quizá? Nada de eso. La excursión no podía terminar sin visitar... ¡un matadero! Fermín e Hipólito sonríen: "Las mujeres se acuerdan mejor de las visitas culturales". Ellos tienen la mente en otra parte del viaje...

Informa: Dani Casado

13 Octubre 2009
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