Maniak Monkis debuta en Puçol con una exposición colectiva que provoca de todo menos indiferencia

Maniak Monkis debuta en Puçol con una exposición colectiva que provoca de todo menos indiferencia

Seis alumnos de Bellas Artes no sólo fueron capaces de acabar la carrera como amigos, sino que tiempo después han logrado colaborar en una exposición colectiva que reinterpreta el concepto de friky, técnica mixta, proceso creativo y lectura abierta. Todo ello se puede contemplar en la Casa de Cultura del 3 al 20 de diciembre. Y además, gratis.

 

Los caminos del Arte, como los del Señor, son infinitos. La interpretación de una obra de arte "está sustancialmente abierta a una serie virtualmente infinita de lecturas posibles", como aseguraba Umberto Eco en su libro Obra abierta.

Con semejante coartada ideológica y cultural, unos viejos (aunque muy jóvenes) colegas de la Facultad de Bellas Artes, en las largas tertulias matinales previas a cualquier examen, decidieron renovar el concepto de "reinterpretar la obra" de un autor. Mientras iban aprobando las distintas asignaturas, las largas tertulias continuaron durante años, casi siempre con finales nocturnos flipantes o colgados... quizá con la ayuda de cualquier producto capaz de adormecer la mente: Umberto Eco, sin ir más lejos.

Sus reflexiones, sueños y desafíos de juventud encontraron en José Mª García un campo abonado: el gerente de la Casa de Cultura de Puçol les ofreció la posibilidad de montar una exposición colectiva, algo que no sólo sirve para dar una oportunidad a los nuevos artistas, sino que también permite tener el acto de inauguración lleno... como pudo comprobarse el jueves 3 de diciembre a las 8 de la tarde: ya se sabe que la gente joven siempre se mueve; si es por un colega, aún más; y si hay piscolabis... la sala de exposiciones estaba a reventar, con público incluso en las escaleras.

Para materializar por fin las ideas (y tras la coartada que proporciona Eco en el folleto de presentación), los seis amigos se bautizaron con un nombre sonoro, Maniak Monkis, que, efectivamente, no quiere decir nada, pero suena bien. Y plantearon seis obras en siete pasos, o lo que es lo mismo, todos participan en las obras de todos... y luego remata la faena el que la ha comenzado.

"Cada uno comienza una obra. Luego la pasa a los demás, y cada uno de nosotros va completando un paso de la obra, interpretando lo que ha querido expresar el anterior. Y así hasta que los seis hemos trabajado en un cuadro y éste vuelve al autor inicial, que lo finaliza". La síntesis la realiza Álex Galcerá, un joven de Puçol que ya sabe lo que es exponer, pintar e incluso vender masivamente camisetas de diseño en Andalucía. Un JASP, que decía aquel antiguo anuncio que promocionaba coches con la imagen de jóvenes sobradamente preparados.

Su definición del proceso de trabajo se ajusta a todos los lienzos exhibidos en la exposición con la que debutan como Maniak Monkis, excepto a tres de ellos, que son solamente dobles, "o sea, obra de dos autores". Pero donde mejor encaja es en el gigantesco cuadro que da título a la exposición: Del mono al robot pasando por... Audrey Hepburn, una pieza que renueva el concepto de obra colectiva y donde los seis jóvenes han participado activamente, en muchos momentos trabajando al mismo tiempo sobre el cuadro... cada uno en su rincón, eso sí.

"La idea la llevábamos desde la Facultad y la fuimos madurando en un blog en el que de alguna forma volcamos nuestras reflexiones. Finalmente, gracias a Chema, hemos conseguido llevarla a la práctica... otra cosa es que se vendan o no estos cuadros, aunque no es lo que nos preocupa, porque también queremos que la exposición sea algo vivo que vaya evolucionando", finaliza el Alex.

Lo que no ha cambiado de momento son los componentes. Fruto de aquella vieja amistad, Maniak son Miguel Delicado, Iván Gallego y Lucía Martínez; por su parte, los Monkis son Jordi Machí, Mari Server y Alex Galcerá.

Juntos han homenajeado al cine, al cómic y al arte comercial (representado por esa omnipresente imagen de Audrey Hepburn, uno de los iconos del arte pop); lo han hecho con ironía, con guiños y con colores chillones. Usando siempre una técnica mixta y abiertos, cómo no, a las influencias de los demás, a las interpretaciones de sus compañeros... y del público, que es quien siempre tiene la última palabra: para unos, una genial muestra de colaboración; para otros, la obra de unos frikys...

En cualquier caso, a nadie deja indiferente.

Algo parecido manifestaron la concejal Lola Sánchez y el alcalde José Vicente Martí, durante el acto de inauguración, donde agradecieron su capacidad de innovar, de colaborar, de sorprender... y de llenar la sala de exposiciones de la Casa de Cultura, algo difícil de conseguir en los tiempos que corren.

Maniak Monkis, un nombre a retener, porque el empuje y la provocación de estos jóvenes artistas pueden abrir sendas inexploradas, nuevos caminos de colaboración. O quizá no. Ya lo decía aquella vieja película de Werner Herzog: También los enanos empezaron pequeños.

Puedes comprobarlo hasta el 20 de diciembre, todos los días laborables por la tarde, de 18 a 21 horas, en la Casa de Cultura de Puçol. La entrada es libre. Los cuadros no, hay que pagarlos.

 

03 Diciembre 2009
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