Crece la leyenda de “El Peño”: se proclama campeón de España tras acabar el nacional de triatlón con muletas

Crece la leyenda de “El Peño”: se proclama campeón de España tras acabar el nacional de triatlón con muletas

Tres mujeres del Tripuçol subieron al pódium en el Campeonato de España de triatlón celebrado en Valencia: Begoña Alfonso, primera en 50-54 años; Marisa Martí, segunda en 45-49; y Eli Ros, tercera en 30-34. Todo un hito para el club. Pero su hazaña pasó casi desapercibida, porque si hubiera que destacar sólo a un atleta, ese sería Juanjo Lopez El Peño: campeón de España de paratriatlón media distancia.

El Puerto de Valencia fue el escenario del Campeonato de España de triatlón. Tras la victoria de las tres mujeres de Tripuçol parecía que nada podría superar ese récord... pero faltaba El Peño, quien se iba a convertir, apenas 11 meses después de haber corrido su primera carrera como paralímpico —el Gran Fondo Vila de Puçol 2011— en el gran triunfador de la prueba, entre aplausos, sonrisas y más de una lágrima de los asistentes.

Llegó a la prueba bien preparado, después de haber corrido numerosas carreras, con el objetivo de finalizar la competición y hacerlo por debajo de 6 horas.

"Me quedaban ocho kilómetros cuando llegó el momento clave: ¿Me retiro o acabo en una hora más, aunque sea con muletas? Y decidí continuar"

La primera manga fueron los 750 metros de natación: al ser su distancia más reducida, Juanjo salió del mar por delante de los atletas no paralímpicos, lo que ya provocó que obtuviera las primeras adhesiones incondicionales del público. Nunca antes habían visto en un triatlón que los atletas paralímpicos salieran del agua con ventaja.

Hicimos los 750 metros en 14 minutos y logré salir del agua junto a Javier Mérida, que iba el primero. Tuve algunos despistes, pero me mantuve en cabeza… y salir antes que los atletas no paralímpicos nos creó un gran grupo de apoyo: enganchamos a mucho público que ya no nos abandonó”, recuerda Juanjo López El Peño.

Entonces llegó la bicicleta: 93 kilómetros por los arrozales, hasta Sueca y volver, con un viento que hizo abandonar a muchos y perder tiempo a todos. Entre los grandes damnificados, el propio Juanjo: “El viento me costó la carrera, porque me cargué la pierna derecha y luego me pasó factura”.

Y, por último, el momento decisivo, los 21 kilómetros a pie por un paseo de la Malvarrosa con mucho público, que a cada vuelta animaba más… pero ese viento de los arrozales, efectivamente, se hizo notar: sobrecargas musculares, deseos de abandonar tras cinco horas y un tremendo dolor.

Muchos no resistieron y definitivamente abandonaron la carrera.

Juanjo estuvo a punto de ser uno de ellos: “Me quedaban ocho kilómetros cuando llegó el momento clave: ¿Me retiro o acabo en una hora más, aunque sea con muletas? Y decidí continuar”, recuerda El Peño. “Al final lo tuve claro: después de cinco horas nadando, pedaleando y corriendo, para una hora que me quedaba iba a terminar… aunque fuera con muletas”.

Fue algo más de una hora dando vuelvas al paseo. La última de ellas, Juanjo la hizo rodeado de gente llorando, emocionada... y con muletas.

Hubo 300 abandonos, pero El Peño no fue uno de ellos. Llegó a las  6 horas y 52 minutos de haber salido, pero se proclamó campeón de España de paratriatlón. Junto a él, los otros siete corredores paralímpicos también finalizaron la prueba, toda una demostración de amor propio y capacidad de sacrificio.

Su pequeño secreto

Este campeonato tiene muchas consecuencias para El Peño, la primera, la más evidente: este medio ironman tuvo a Juanjo 48 horas muscularmente reventado, sin poder hacer nada, ni siquiera subir escaleras… y una semana sin poder andar.

Pero a los nueve días comenzó a entrenar. Con más ganas si cabe.

¿Su secreto? Mara. Su hija de poco más de un mes, probablemente el arma secreta que uno necesita para superar cualquier obstáculo. Y para poder salir de casa cada fin de semana, a correr en cualquier punto de España.

No, ya no me tiran de casa, soy la alegría de la huerta”, confiesa con una sonrisa amplia, la que siempre luce cuando habla de las carreras, de su mujer Regina y ahora de su hija Mara. “Ten en cuenta que en muchas de esas pruebas voy, compito y vuelvo en el mismo día, por lo que no estoy mucho tiempo fuera. Y entre carrera y carrera… pues eso, mira si hay tiempo de hacer cosas”.

Son muchos momentos amargos. Aunque ahora son historia, porque ser padre y campeón de España le ha animado a plantearse nuevos retos

De todo ello —bueno, de casi todo— Juanjo lleva un cuidadoso registro en un diario que guarda en su ordenador, para recordar todo lo que ha pasado desde que en la Semana Taurina de Puçol, en junio de 2010, un toro le enganchó y estuvo a punto de perder la vida. Al final, perdió sólo la pierna.

Y eso, literalmente, le ha permitido comenzar una nueva vida.

Leer ese diario de vez en cuando me ayuda a recordar por lo que hemos pasado. Entonces sí estaba la cosa mal. Cuando me encuentro mal en una prueba, esos recuerdos me ayudan a apretar los dientes y tirar adelante”.

Y no se refiere sólo a la pérdida de una pierna. Luego han venido más experiencias amargas: todos los gastos los ha tenido que pagar por su cuenta, la Seguridad Social no se hace cargo más que de una prótesis básica que, desde luego, no sirve para practicar ningún deporte.

Me tuve que cambiar las tres prótesis que tenía (una para caminar, otra para correr y la última para la bici) porque me reventé el muñón en la preparación del maratón de Valencia, en noviembre de 2011. Eso me dejó dos meses sin entrenar, porque la morfología de mi pierna había cambiado y tenían que diseñarme prótesis nuevas. Fue otro momento muy duro”.

Son muchos momentos amargos. Aunque ahora son historia, porque ser padre y campeón de España le ha animado a plantearse nuevos retos.

Y ahora, los Juegos Olímpicos

Lógicamente, Juanjo ha vuelto a entrenar, con más ganas y con objetivos aún más ambiciosos.

Forma parte de un grupo de tecnificación de la Federación Valenciana de Atletismo, con el que se prepara para puntuar e intentar llegar a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. “Tenemos un entrenador para los tres paratriatletas que hicimos podio en el Campeonato de España”, continúa detallando El Peño. “Además, contamos con un fisio y dos días de entrenamiento a la semana en las pistas del cauce del Turia, en Valencia. Y los viernes nadamos en la piscina de La Calderona. Y en mi caso también tengo a Eduardo Martí, mi entrenador del Tripuçol”.

Si Juanjo quiere acudir a los Juegos Olímpicos ha de ganarse la plaza en las series mundiales, pero se tiene que pagar el viaje a cada una de las seis pruebas. Ser olímpico también cuesta dinero

Entrenador, fisio, acceso a las pistas del cauce del Turia, piscina en La Calderona, el Centro de Alto Rendimiento de Cheste y la ayuda técnica que haga falta, pero dinero ni un euro: todo el apoyo y el uso de instalaciones que necesite, pero ninguna subvención directa para poder ir a competir.

Y el dinero hace falta para acudir a cada prueba.

Es difícil, porque tenemos que puntuar en las mismas que los demás atletas para lograr acceder a los Juegos Olímpicos, las llamadas series mundiales, con carreras en Israel, Nueva Zelanda, Alemania, Madrid, San Francisco y Pekín… ¿Quién puede pagarse el viaje a esas pruebas?”.

He ahí uno de los secretos mejor guardados de las Olimpiadas: no todo el mundo puede acceder, por muy bueno que sea.

Si Juanjo quiere acudir a los Juegos Olímpicos ha de ganarse la plaza en las series mundiales, pero se tiene que pagar el viaje a cada una de las seis pruebas. Ser olímpico también cuesta dinero.

Así que Juanjo busca patrocinadores dispuestos a apostar por un atleta paralímpico dispuesto a llegar hasta el final con una sonrisa en cualquier desafío, por algo es la alegría de la huerta.

Mientras, participará en todas las pruebas del calendario nacional a las que pueda acudir.

En abril, el Campeonato de España de duatlón en Segovia; en mayo, el Triatlón Universitario en Puçol y el Campeonato Autonómico; también en mayo, las series mundiales en Madrid, la única puntuable para los Juegos Olímpicos a la que tiene claro que puede acudir pagándolo de su bolsillo; en julio, el Campeonato del Mundo de larga distancia en Vitoria; a lo largo del verano, varios triatlones por distintos pueblos de la Comunidad Valenciana; en septiembre, el Campeonato de España de triatlón sprint en Pontevedra… y multitud de carreras populares a lo largo de todo el año.

¡Y todo ello sin que Mara y Regina le tiren de casa!

Indudablemente, Juanjo es la alegría de la huerta.

Informa: Sabín


Más información:
Juanjo López “El Peño”, la nueva leyenda del deporte en Puçol

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10 Abril 2012
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