“Rozando un sueño”, por Pepa Deogracia Guirado

¿Qué sería de la vida sin sueños?, ¿sin ilusiones?, ¿sin metas alcanzables… o no? Sería un camino hacia ninguna parte, en el que escoger una senda u otra carecería de la menor importancia. El protagonista de esta historia es un niño que, como todos, un día aprendió a caminar, más tarde a correr y un día se dio cuenta de que quería ser futbolista… Hasta ahí todo normal, de no ser porque… aprendió tarde a caminar, corría torpemente e imaginárselo con un balón entre sus piernas era algo… casi inimaginable.

Pero con poco más de 4 años ya tenía claras las cosas y entre ellas que quería jugar al fútbol. Sus padres consideraron que era aún pronto para iniciarse en esta práctica y la retrasaron hasta que a los 5 ya no había excusa posible.

Sus primos mayores estaban en el fútbol sala y él, como en otras cosas, quería seguir sus pasos… tal vez más adelante se decantara por el deporte Rey, pero de momento su lugar era ese.

En sus inicios, creo recordar, que comentaba lo difícil que era correr e intentar controlar al mismo tiempo, pero para sorpresa de muchos, de mí incluida, su destreza en este deporte era uno de sus talentos ocultos.

Estando en la categoría de pre benjamín (7 años) le ofrecieron a él y a su hermano la oportunidad de subir a benjamines y así disputar partidos todos los fines de semana, no tuvo la menor duda y ambos comenzaron una trayectoria ascendente en este deporte minoritario.

Hoy tiene 12 años, es su séptima temporada en el fútbol sala, en nuestro Club Fútbol Sala Puçol, su quinta en competición y muchas horas de partidos y entrenamientos. Todos los que han tenido la ocasión de verle jugar coinciden en lo mismo: en su fuerza y perseverancia dentro del campo. Jamás da un balón por perdido y lucha siempre hasta el final, sin importarle el tamaño de su adversario.

Su sueño es llegar un día a triunfar en este deporte, tal vez en un principio fue el fútbol, pero hoy en día tiene claro que el fútbol sala es su vida, su gran pasión. Un sueño difícil, pero no inalcanzable.

Hace unas semanas tuvo la oportunidad… de rozar un sueño con la punta de los dedos y sentirse “importante”.

Fue convocado para entrenar con la Selección Valenciana de fútbol sala en la categoría alevín, que es en la que está actualmente. Hasta hoy, en 25 años que cuenta nuestro club, ningún jugador ha contado con tal privilegio.

No fue una elección al azar. Los seleccionadores hacen un seguimiento de los jugadores durante la temporada anterior y citan a los que ellos creen que tienen condiciones para formar parte de los 12 afortunados.

Ver su nombre, Manolo Chulvi Deogracia, en el fax que la federación envió a nuestro club para citarlo ya era algo que nos llenó de orgullo y fueron muchos los que quisieron darle su apoyo y cariño.

Hubo un primer entrenamiento con los elegidos de la provincia de Valencia y posteriormente con los de las 3 provincias: 27 niños y sólo 12 pasarían a formar parte de la selección.

Él estuvo en los dos entrenamientos y pasar al siguiente supondría tener un pie dentro de ese selecto grupo… pero no pudo ser. En el siguiente entrenamiento irían 16 jugadores, pero sólo 12 serían los elegidos para formar parte de la selección y Manolo no iba a estar en ese grupo. Según palabras del seleccionador: “Manolo no vendrá ya porque sé que entre los 12 no va a estar y para quedarse entre los 16 y saber que no… pero condiciones tiene. Seguro que acaba yendo en alguna selección cuando vayan pasando los años… es muy listo y eso suma mucho”.

¿Cómo acabas con el sueño de un niño cuando este acaba de comenzar? ¿Cómo le das la noticia? No es tarea fácil y menos cuando hay personas cercanas a él que han vivido de cerca este momento.

Quizás la mejor manera, era hacerle ver lo afortunado que ha sido por estar ahí, por haber tenido la oportunidad de ver cómo el trabajo y el esfuerzo que realiza cada día no ha pasado desapercibido y por llegar donde, hasta el momento, ningún jugador de nuestro club ha conseguido llegar…

Así que las palabras de su entrenador, que fue el encargado de darle la noticia, le mostrarían la parte positiva de esta breve historia: “Es un gran premio que haya llegado hasta allí, espero que le dé aún más fuerza y que siga trabajando y jugando con más fuerza… como hasta ahora y un poco más. Seguro que en infantiles dará un gran salto, de calidad, fuerza y juego… así que no se venga abajo y que esto le dé más fuerzas para continuar”.

Y así termina esta historia de un sueño que no pudo ser… o tal vez es sólo el comienzo  de uno que un día será una realidad. Sea lo que sea, suceda lo que suceda, nuestro protagonista seguirá luchando día a día por alcanzar su meta y nunca jamás dejará de soñar.

Informa y fotos: Pepa Deogracia

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05 Marzo 2015
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