«Hacer limonada»: La optimista filosofía del Club de Tenis y Pádel para afrontar la lluvia de limones
El Club de Tenis y Pádel de Puçol abarca un amplio espectro de edades y niveles que, con mayores o menores expectativas de competición, comparten un objetivo: disfrutar y aprender en un ambiente sano y lúdico. Así, con una plantilla que supera los 300 alumnos, repartidos en tenis y pádel, el club ha afrontado la situación de pandemia y confinamiento con una filosofía muy clara: «Cuando la vida te da limones, haz limonada».
El optimismo ha sido la base de la Escuela Deportiva Municipal (EDM) y el Club de Tenis y Pádel para sobrellevar la crisis actual con las mejores condiciones posibles. Por supuesto, físicas, tratando de moverse a diario, pero también psicológicas. «Cada persona es un mundo, y afrontamos las mismas situaciones de maneras muy distintas», apunta Carlos Romero, secretario de la agrupación: «Lo importante, a nuestro modo de ver las cosas, es afrontar esta situación de manera positiva, y hacerle frente sin caer en el desánimo».
De este modo, «hacer limonada» ha sido la respuesta de los miembros del club ante la lluvia de limones que ha azotado nuestras vidas desde marzo, una filosofía más que apropiada para los últimos meses, pero que mantienen de forma habitual desde hace años con el objetivo de hacer disfrutar a sus más de 300 alumnos, repartidos entre el tenis y el pádel.
Esta plantilla se compone de diferentes niveles y edades, desde los cuatro años «hasta que el cuerpo aguante, siendo ambos factores el aglutinante para formar los grupos de entrenamiento», apunta Romero. De este modo, los integrantes de la entidad pueden practicar su deporte con un rendimiento adecuado y «en un entorno de diversión, pues ese es nuestro objetivo: aprender divirtiéndonos, tanto alumnos como profesores».
Este ambiente sano y lúdico se respira tanto en la escuela, a pesar de tener mayor rotación de alumnos, como en el club, donde los tenistas llevan muchísimos años juntos y, además de pasión por su deporte, comparten cierta amistad. «En ambos casos siempre hay buen ambiente».

La competición brinda la oportunidad de introducir al alumno en este mundillo, «inculcándole todos los valores positivos del mismo mediante los entrenamientos especiales de competición». Este objetivo se estaba cumpliendo, según Carlos Romero, aunque se ha visto entorpecido por la llegada del virus: «El inicio de las competiciones suele ser en marzo, que es cuando hemos quedado confinados, así que no ha podido dar comienzo».
Ese es el balance de una temporada truncada por el Covid-19, tanto a nivel de escuela como de competición, un pesar al que se han sumado varios meses de confinamiento: «ha supuesto lo mismo que para la mayoría de españoles: merma de ingresos, merma física y psicológica». El plan ha sido —y sigue siendo— mantenerse activos físicamente en casa, y ahora en la calle: «No quedarnos sentados en el sillón todo el día para que así, cuando volvamos a los entrenamientos, la adaptación sea menos traumática».
Los entrenadores del club instan a sus alumnos a conocerse, saber escuchar a su cuerpo y no llevarlo al límite, recalcando la importancia de avanzar progresivamente para evitar lesiones: «Si nos rompemos ahora, no habremos avanzado nada». El apartado psicológico queda solucionado en la Fase 1 al poder salir a la calle, «otra cosa será recuperar el nivel técnico, que vendrá en el momento en que podamos reanudar las clases».
Ha supuesto un golpe duro, pero fieles a su filosofía optimista, los responsables del club intentan transmitir su ánimo y su fuerza a todos los alumnos, con el objetivo de que la próxima temporada sea un periodo de transición. Pero también, lanzar un mensaje de ánimo y esperanza para todos: «Volveremos con más fuerza y ganas cuando la situación lo permita».
Informa: Irene Mollá | Fotos: Club de Tenis



