Idoia Álvarez rememora las seis horas corriendo, pedaleando y nadando en el Worldchampionship Ironman 70.3
6’00 am, suena el despertador. Me levanto, aún es de noche, pero después de dos días de viento huracanado y olas de muerte, ha nacido el día perfecto para la carrera perfecta... La temperatura especialmente buena, hace fresco y una leve brisa. Me sorprendo de estar tan descansada, he dormido muy bien, en el coche voy tomando el desayuno, zumo, plátano y cereales.
Desde lo alto del puente que lleva a meta y zona de salida se ve el mar en calma, no hay nubes. Aparcamos junto a la salida, reviso la bici que ha pasado la noche en boxes. Está bien y también esta descansada después de tanto viaje... Me tatúan el 720 en ambos brazos y caminamos a la salida, por fin vemos amanecer en la bahía, pero no se distinguen las boyas.
La organización ha decidido cambiar la natación a la bahía en lugar de mar abierto, debido a la tormenta tropical que ha pasado.
7'00 am, primera salida: élite de mujeres, después los hombres, y a las 7'15 atravieso la pasarela y salto al agua, la salida no es nada traumática, de tres en tres hemos ido saltando al agua.
No la noto fría, pero no logro avanzar mucho o esa es mi percepción... amanece y por fin salgo del agua y unas voluntarias me quitan el traje y me lo ponen en la mano para que pueda salir corriendo a por la bici.
El circuito de bicicleta es rápido, con rampas y largos llanos. Hay mucha animación por todo el trayecto y música. Los avituallamientos están muy bien surtidos: me dan geles e isotónica. Mi pensamiento está en no perder el contacto visual con otras corredoras, me sorprende que no me quedo tan atrás, pero como no llevo cuentakilómetros no sé la velocidad ni el tiempo que llevo.
Cuando reconozco el camino de vuelta me animo, a pesar de que me duele mucho la espalda, tengo que hacer algo con eso, y subo el ritmo. Tengo ganas de llegar, en la recta de meta está Nacho que me anima.
De nuevo un voluntario llega y coge la bici para que yo sólo tenga que acudir a la zona de transición. Me calzo las zapatillas y me siento bien, con muchas ganas de correr... tengo por delante 21 kilómetros para disfrutar, sonrío a todos los que me animan.
Ya en la primera vuelta paso a Deborah, atleta inglesa que se clasificó conmigo en Amberes (Bélgica). Ella me pasó en la bici, me anima su familia. Comienzo la segunda vuelta, Nacho me anima también, y me dice que no pierda ritmo para bajar de las 6 horas. Le hago caso y aumento un poco el ritmo.
Subo por última vez el puente. Disfruto de la vista de toda la bahía, el mar y la recta. Sólo me quedan 3 millas, en los paneles luminosos Nacho me ha escrito palabras de ánimo, las leo cuando paso mientras la locutora argentina me jalea. Me río.
Ya estoy en la recta de meta. No me puedo creer que ya esté acabado, que me ría tanto. Emocionada, salto la línea de meta.
Objetivo conseguido: acabado y disfrutado 100%. No puedo creer que me haya resultado tan gratificante. Ahora sólo queda el relax de las vacaciones que acaban de comenzar, porque no todo es triatlón.
Agradezco a la gente de Tripuçol, los tripus, que me han acompañado estos últimos entrenamientos y me han animado en ellos. La temporada ha sido muy larga, pero también muy agradecida llena de buenos momentos. Somos tripus.
Informa: Idoia Álvarez



