La Romería al Cabeçol contra viento y marea, ni la lluvia pudo con ella
Es una tradición, un peregrinaje que se ha convertido en costumbre para todos los vecinos de Puçol. Empezó a hacerse en 1970 y desde entonces los fieles de la localidad no han faltado a esta romería. Y este año no iba a ser menos, la devoción que sienten los feligreses es tan grande que ni siquiera la lluvia ha podido con ellos, ni más ni menos que dos mil personas asistieron a la romería.
Hace ni más ni menos que 40 años. Allá por el 1970 un grupo no mayor de 20 personas peregrinaron, por primera vez, en romería hasta la montañita del Cabeçol. Allí coronaron a la Virgen al Pie de la Cruz como patrona de Puçol. Desde entonces, año tras año al principio de las fiestas patronales que hacen honor a la virgen, los fieles de Puçol han subido andando hasta la montaña para honrar a la patrona.
Pero este año el peregrinaje a primera hora de la mañana se encontró un contratiempo, y es que el tiempo no acompañó. Amaneció lloviendo, pero los protagonistas de la caminata no lo dudaron: “nosotros comenzamos a andar, unos llevábamos paraguas, otros no… cuando vimos que la lluvia no paraba llamamos por teléfono para asegurarnos de que no se suspendía la misa, pero nos dijeron que en le cabeçol no llovía ya, así que continuamos andando hasta la montaña”, explica Guillem Cortina, el cap de los festeros.
El presidente de la cofradía quiso destacar el fervor religioso de los fieles de Puçol que hicieron caso omiso a la lluvia y subieron en coche o con paraguas: “la gente participó como siempre, subieron igual, hubo un total de dos mil personas según me dijo la policía del Puig, una barbaridad”, explica José Soriano.
Como es tradición, se puso los pañuelos a los niños bautizados en 2009 y después se procedió a la santa misa. “La ceremonia se celebró con total normalidad a pesar de la lluvia, lo único es que tuvimos que poner bolsas de plástico en el suelo para que se sentaran los festeros infantiles pero por lo demás fue como todos los años”, destaca el cap de los festeros.
El presidente de la cofradía quiso destacar una importante ausencia este año: “por primera vez a faltado alguien importantísimo, José Cabo, el cura de los Santos Juanes que siempre fue imprescindible en el Cabeçol, y nunca falló, pues aunque estuvo muy enfermo continuaba haciendo el esfuerzo. Este año no ha podido estar físicamente pero todos lo hemos tenido muy presente”, afirma Soriano. El máximo representante de la cofradía también subrayó la dedicación de los festeros casados, que fueron el día anterior a limpiar la montaña y dejarlo todo preparado para la misa.
Un gran esfuerzo por parte de todos, tanto de los festeros, como de la cofradía y de los peregrinos que año tras año cumplen la tradición. “La verdad es que ahora estamos todos constipados, ¡creo que vamos a pasar el resto de las fiestas con el pañuelo en el bolsillo! pero no pasa nada, merece la pena”, bromea Guillem. Gracias al trabajo y devoción de todos ellos la Romería al Cabeçol resiste contra viento y marea, ni siquiera la lluvia ha podido con esta tradición a la que se le augura una larguísima vida.
Informa: Cristina Soriano




