Los júniors queman la última falla de Puçol
Debido al mal tiempo, el pasado 12 de marzo los júniors no pudieron plantar su falla y celebrar su encuentro anual. Afortunadamente, el sábado 26 de marzo el buen tiempo les acompañó y tanto los educadores y los niños del Centro Júnior Caminar como los del Apocalipsis disfrutaron de una jornada cargada de ilusión y diversión.
A primera hora de la mañana del sábado 26 de marzo, los educadores del Centro Júnior Apocalipsis y los de Caminar (los de las parroquias de Santa Marta y Santos Juanes de Puçol) se reunieron en la Plaça del País Valencià para plantar su falla infantil, que la lluvia les impidió quemar el pasado sábado 12 de marzo. Mientras los educadores terminaban de colocar los últimos ninots, empezaron a llegar decenas de niños a la plaza para celebrar esta jornada tan especial para los dos centros júniors del pueblo.
Estrella Soto, educadora de Apocalipsis, comenta que “aunque nos juntamos en otros ocasiones, la falla júnior es la única actividad del año en que estamos juntos los dos centros de Puçol. Es un día para conocernos mejor y comprobar la cantidad de gente que forma tanto de Caminar como de Apocalipsis. Por eso, es una de las actividades que más le gusta a los niños y también a los monitores”.
Más de 200 niños y niñas participaron en esta jornada festiva que duró todo el día. Por la mañana, además de plantar la falla, se celebraron una serie de talleres y juegos en la plaza, que concluyeron con una divertida y estruendosa globotada. Tras recobrar fuerzas con una deliciosa torrà, los júniors participaron en una eucaristía, que precedió a una tradicional chocolatada.
Tras horas y horas de ilusión y diversión llegó el momento de quemar la última falla de Puçol, que en pocos minutos se convirtió en cenizas. Este año los ninots del monumento fallero de los júniors, elaborados por los propios niños con la ayuda de los educadores de los dos centros, viajaba el pasado.
Estrella explica que “hace un par de años el tema de la falla era el progreso que había vivido Valencia y esta vez hemos querido recordar cómo se vivía en el pasado”. Un recuerdo que se quemó con dos semanas de retraso, por culpa del mal tiempo, pero con la misma ilusión de todos los años.
Informa: Miguel Crespo




