Las otras fallas de Puçol, un ejemplo de solidaridad, compañerismo y educación

Las otras fallas de Puçol, un ejemplo de solidaridad, compañerismo y educación

En Puçol tenemos seis fallas oficiales, pero muchos colectivos que se suman a la fiesta sin afán competitivo, sólo para compartir juntos una fiesta o incluso objetivos solidarios y educativos. Ahí están para demostrarlo los juniors, la residencia, los colegios La Milotxa, Virgen al Pie de la Cruz, La Caseta de Colors y el Mini Cole, o la falla medieval del Centro de Día Martínez Coll.

Una falla supone un año de trabajo, repartiendo lotería, aportando cuotas, reuniéndose cada cierto tiempo para tomar decisiones, conviviendo… y al final cinco días agotadores en los que hay que plantar la falla, recorrer las calles en compañía de otras fallas, repartir premios, disfrutar de eventos musicales, castillos, mascletà, ofrenda de flores, correfocs y, finalmente, la noche de la cremà.

Este año hubo otros participantes, como el viento, que a punto estuvo de arruinar la fiesta a Palau-La Torre al caer parte de su falla. Fue entonces cuando quedó claro que también la solidaridad existe en el mundo fallero: muchos se brindaron a echar una mano y finalmente la falla estuvo a punto. Lo de menos en estos casos es el premio del jurado, Palau obtuvo un premio más importante: la implicación de todo el colectivo fallero para echar una mano a uno de los suyos cuando hace falta.

Y es que las fallas también pueden ser un ejemplo de solidaridad.

Algo parecido sucede con Apocalipsis y Caminar, los centros júnior de la población que se reúnen cada año para elaborar una falla conjunta: 300 educadores y alumnos trabajando y disfrutando juntos con un objetivo en mente: “Anem a curar el món”. Quizá no logren acabar con todos los problemas, pero la semilla ya está sembrada.

Solidaridad, compañerismo y, por qué no, educación.

Algo que cada año se repite en los centros educativos de la población, da igual que sean públicos, concertados o privados.

Los niños de 3, 4 y 5 años de La Milotxa han rendido su particular homenaje a Ricitos de oro y los tres osos, con el esfuerzo de 25 días en clase y una mano así de grande que les han echado los profesores y el AMPA, para completar la fiesta con el chocolate y las danzas de bienvenida a la primavera.

Alumnos de infantil, primaria y secundaria han trabajado en Virgen al Pie de la Cruz sobre el Año Internacional de la Esfera del Agua y una de sus materializaciones más atractivas, la literatura protagonizada por el mar. Además de ayudar los profesores y los padres para construir los ninots, el AMPA se hizo cargo del castillo y del chocolate y churros para todos.

También los padres se implicaron a fondo en el centro de educación infantil La Caseta de Colors, construyendo los ninots de su homenaje a Miliki que, como todos los colegios, se montó el viernes 15 para que todos disfrutaran de este ejemplo de creatividad compartida entre alumnos, padres y profesores.

Por su parte, el Mini Cole elaboró los ninots en clase, para que los chicos se empapen de las costumbres valencianas. Siempre tenemos una sonrisa era el título y, para ilustrarlo, un auténtico circo con payasos, trapecistas, elefantes, domadores, leones… Por supuesto, no faltaron los padres, el castillo, la cremà y el chocolate, para seguir empapándose.

Llegamos a una falla entrañable, la de la Residencia de la tercera edad. El viernes 15, tras una misa oficiada por Vicente Gozálvez y la emotiva ofrenda de flores (de papel, diseñadas por los alumnos de Caxton College) a la Virgen de los Desamparados, el presidente José Montañana y la fallera mayor mayor (nunca mejor dicho) Visitación Arnau fueron los encargados de presidir la cremà de un monumento construido a mano por los propios abuelitos de la residencia: La nostra terreta era un recorrido a las tradiciones valencianas en el que no faltaban la paella, la Albufera o expresiones tan castizas como “Au!” y “A fer la ma”.

Por último, más que una falla el Centro de Día Martínez Coll celebra una auténtica fiesta medieval gracias a la colaboración desinteresada de multitud de vecinos que aportan bailes, kung-fu, comida, bebida, suelta de palomos, actuaciones musicales o los entrañables burritos con los que todo el mundo quiere fotografiarse. Un gran ejemplo de cooperación entre los vecinos y los Servicios Sociales municipales para lograr entre todos un pueblo donde primen la solidaridad, el compañerismo y la educación.

Definitivamente, las fallas son un gran ejemplo de solidaridad, camaradería y educación.

Informa: Sabín

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29 Marzo 2013
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