Ismael Ortiz cumple un año al frente de la parroquia de los Santos Juanes

Para el párroco Ismael Ortiz, la fecha del 29 de septiembre siempre irá unida en la memoria a su llegada a Puçol en 2013. Ha cumplido ya su primer año y la celebración coincidió (y coincidirá siempre) con la misa en honor a Sant Miquel, por lo que los vecinos de la calle que acudieron a la homilía participaron de dos celebraciones simultáneas.

A partir de ahora ya se me puede exigir más, que conozca mejor cada cosa, porque ya no es algo nuevo para mí”, afirmaba Ismael Ortiz durante la misa de Sant Miquel. “Pero también yo puedo exigiros más, porque también sé cómo funciona cada fiesta, cada celebración, cada acto”.

Tras cinco días con la calle adornada con plantas, el toro de cartón Miguelito, cenas populares, chocolate, juegos tradicionales recuperados y la procesión con la imagen restaurada de Sant Miquel por la calle que lleva su nombre, los vecinos se congregaron el lunes en la parroquia de los Santos Juanes para el último acto religioso: la misa en honor a su patrón.

La sorpresa para la mayoría fue comprobar que Ismael también se dirigía a ellos para hablarles de otra celebración: su primer aniversario en la parroquia de Puçol. Quizá por ello sus palabras fueron más emotivas, con un significado adicional, aunque, como siempre, Ismael supo encontrar ese punto de unión de la simbología cristiana con el día a día de los vecinos, para acercar la religión a la gente de a pie, a la vida cotidiana, quizá el gran objetivo que se ha marcado desde el primer momento.

Sant Miquel está sobre el demonio, pisándolo, en esta imagen restaurada que ha recorrido la calle estos días”, explicaba bajando del altar para estar más cerca de sus feligreses. “Ese símbolo lo que nos quiere decir es que hemos de ser valientes y apartarnos de todo lo que no es bueno, acabar con lo malo de nuestra vida, pisar al demonio y acercarnos al camino del bien”.

Y así, con explicaciones sencillas y fáciles de entender, Ismael continúa con esa tarea de integración de la iglesia en el día a día del pueblo, algo que le ha llevado en este primer año a disfrutar de multitud de fiestas en compañía de los vecinos, a los campamentos con los juniors, a compartir con otras parroquias y a una inmersión a fondo en todas las tradiciones locales, incluidas las taurinas, ya que Ismael fue el sacerdote que se acercó a la emboladas de Sant Joan para encender las bolas del toro.

Como él mismo aseguraba en la iglesia: ya sabe cómo funciona cada fiesta, cada celebración, cada acto. Ahora las exigencias pueden ser mayores.

Informa y fotos: Sabín

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01 Octubre 2014
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