Espectacular desfile de moros y cristianos al que sólo le faltó un detalle: los cristianos

Espectacular desfile de moros y cristianos al que sólo le faltó un detalle: los cristianos

Los festeros de este año están realizando una encomiable labor destinada a recuperar costumbres y tradiciones. Quizá de todos los actos el que más éxito de público tuvo fue el de la noche del lunes, 1 de septiembre, que inicialmente había sido anunciado como un desfile de moros y cristianos pero que en realidad fue una “entrada mora”, eso sí, con una amplia participación.

 

Fue a mediados de la década de los noventa del siglo pasado cuando se realizó por última vez una entrada de moros y cristianos en Puçol. Poco dados a dejar que ciertas tradiciones se pierdan en la memoria, los festeros de la Mare de Déu al Peu de la Creu han recuperado este año esa añeja celebración.

Se celebró la noche del 1 de septiembre, una jornada que ya había contado con otro acto destinado a mantener viva la memoria de las fiestas populares y patronales: la exposición de fotografías titulada Festa Viva, inaugurada esa misma tarde en el Espai Social La Barraca, donde se recogen imágenes de las fiestas desde 1941 hasta 2004.

El trabajo para la entrada mora comenzó pronto: a las 18'30 se abrieron las puertas del casal de la falla Palau-La Torre, donde las festeras empezaron a ser maquilladas, mientras las madres de los festeros comenzaban a hacer la cena (bocadillos de longanizas, embutido y tomate) para todos aquellos que se animaron a participar en esta entrada mora que los festeros habían planteado recuperar hace meses.

"Ya anochecía cuando en la calle Barreres montamos distintas mesas, en las que todos los participantes, junto a nosotros, los festeros jóvenes y las madres y padres, nos sentamos a cenar con ilusión y armonía", recuerda Aitor Caballercap dels festers"Fue una cena muy completa, con bebida, picoteo, bocadillos y, sobre todo, emoción por ver que lo que sólo era una idea hace meses por fin se iba a hacer realidad: íbamos a sacar adelante la entrada mora".

Posteriormente, en el interior del casal se vistieron todos los participantes de la entrada. Pasadas las once de la noche, comenzó el desfile desde la Plaza Joan de Ribera, junto al ayuntamiento. Las filaes recorrieron las calles Obispo Amigó, Hermanas Martínez, Plaza del País Valencià, Paseo de la Constitución, Avenida Valencia y Avenida Molí de Vent, donde se disparó un castillo de fuegos artificiales que puso fin al acto.

Además de los festeros y las festeras (impecablemente uniformados), participaron los padres (todos con su puro, como manda la tradición), las madres (con un maquillaje exquisito), los festeros casados, la comisión de fiestas de Santa Marta (los únicos que exhibían un vestuario menos ostentoso: hábitos de monje y teas encendidas), dos comisiones de moros y cristianos invitadas (del Marítimo y del Puerto de Sagunto), dos hermosos ejemplares de caballos (que hicieron las delicias por sus continuas exhibiciones) y el imprescindible acompañamiento musical. Todos ellos precedidos por un insinuante número de la danza del vientre y la emotiva colección de los burros de Paco (con perdón) que hicieron las delicias de los más pequeños.

Desde el primer momento lo más sorprendente fue la gran afluencia de público en todas las calles y eso que finalizó sobre la una de la madrugada de un día laborable: una actividad acogida con entusiasmo por los vecinos que, sin duda, debe tener su hueco en el calendario en próximos años.

 

02 Septiembre 2008
FaceBook  Twitter  

Información Adicional