El colegio Luis Vives expone en su falla las dos caras del futuro de nuestro planeta
El colegio público Luis Vives no sólo monta su propia falla, sino que aprovecha la ocasión para trabajar un tema transversal todo el curso, intenta concienciar sobre el cuidado del planeta, implica a todos en el proceso y, como colofón, visita las demás fallas, y hasta elige su fallera mayor y su presidente.
Ya desde el principio de curso, en septiembre, la dirección y el claustro de profesores incluyen el tema central de la falla dentro de las decisiones que afectarán a todo el curso, y es que la falla no es algo aislado, sino que se utiliza como un elemento más para dar cohesión a la formación global de los alumnos.
"Y en el año en el que se celebra la protección de la biodiversidad y el medio ambiente, nada mejor que elegir este tema para nuestra falla", explica Pepa Gallego, la directora del colegio. "Así, desde septiembre, cada aula ha trabajado a su ritmo, no sólo en la falla, sino en el cuidado del planeta como tema transversal".

Y para ilustrar lo que sí y lo que no debemos hacer con nuestro maltrecho planeta, nada mejor que acudir a la filosofía oriental y a conceptos como el yin y el yang, las fuerzas complementarias y opuestas por las que se rige el Universo: luz y oscuridad, calor y frío, vida y muerte...
Así, los 257 alumnos, en compañía de los 21 profesores, han ido trabajando en cada aula qué hay que hacer para ayudar a sobrevivir al planeta y qué hay que evitar para no contribuir a su degradación, un tema que incluso en el remate central de la falla aparece simbolizado por la presencia de dos planetas totalmente distintos, opuestos.

A la fiesta se sumaron también los alumnos del Centro de Día Martínez Coll, que aportaron sus propios ninots a la falla, y, por supuesto, los padres del AMPA, que fueron los encargados de repartir el chocolate y las porras durante toda la mañana de su particular día de fallas.
Pero el colegio público Luis Vives no sólo mira hacia sí mismo, también disfruta con lo que hacen los demás, por eso, como si de una comisión fallera más se tratara, dedicaron parte del día 15 de marzo a visitar las fallas de los demás colegios de la población y, ya metidos en el mundo fallero, también eligieron su propia fallera mayor, su presidente (infantil, naturalmente) y, cómo no, a las 16 horas, poco antes de la cremà, también salvaron por votación popular un elemento de las llamas, el ninot indultat.
Todo un ejemplo de inmersión en el tema tratado y si es las fallas... pues a vivirlas hasta el final.



