El periodista Juli Esteve abre las fiestas con un pregón sobre integración y convivencia
El viernes 28 de agosto, a partir de las 11 de la noche, la Plaça del País Valencià se viste de gala para la presentación de los festeros y el pregón, que este año está a cargo de Juli Esteve: a sus cincuenta años, este veterano periodista todoterreno vuelve a casa para pagar una pequeña deuda a sus vecinos, y recordarles la importancia de la Historia.
"Cuando me llamó José Vicente, el alcalde, intenté decir que no, que no me apetecía. Pero no supe cómo hacerlo", asegura Juli Esteve, mientras intenta explicar el pánico y la satisfacción que se mezclaban tras la propuesta. "Es una deuda con mi pueblo, pero también un orgullo y un honor. Por eso he intentado explicar con el pregón de las fiestas que sí, que Puçol es un pueblo acogedor, a través de un texto que habla de integración y convivencia a lo largo de la historia".
Nacido en 1959, Juli responde a la imagen de periodista de vocación. Hizo la carrera de Ciencias Químicas, pero cuando estaba en 5º curso, a punto de acabar, descubrió que su verdadera pasión era el periodismo y se atrevió a abandonarlo todo para estudiar periodismo, algo que entonces era muy complicado en Valencia.
"El 3 de enero de 1981 logré publicar mi primer artículo en el Diario de Valencia. Estaba centrado en la necesidad de instalar semáforos en la antigua carretera de Barcelona a su paso por el casco urbano de Puçol. Me pagaron 400 pesetas por aquel texto y aún lo conservo", asegura mientras muestra un recorte de prensa envejecido y con la cifra anotada a mano en rojo.
Aquel artículo fue el inicio de una larga carrera en la que ha tocado todos los medios, situándose siempre entre los periodistas de vanguardia: primero el papel, luego la televisión y ahora Internet. El cierre de Diario de Valencia en julio de 1982 no le desanima, y apenas tres meses después pone en marcha Noticias al día, contando con gran parte del equipo humano del anterior periódico.
Pero no es acomodarse en un único lugar uno de sus objetivos en la vida. Debe interrumpir su trabajo para realizar el servicio militar, del que guarda un recuerdo agridulce, aunque con alguna anécdota curiosa: "cuando yo era cabo llegó a mi compañía un joven que se llamaba Francisco Camps, en 1985. Luego, con los años, nos hemos encontrado en algún acto oficial, él ya como Presidente de la Generalitat y yo como periodista, y aún recuerda alguno de los trabajos que le mandé realizar".
En enero de 1986, El país lanza la primera edición valenciana y Juli es uno de los responsables del proyecto. Pero apenas dura un año, porque en febrero de 1987 le ofrecen la subdirección del diario Avui en Barcelona. Allí trabaja durante dos años, pero un nuevo desafío llama a su puerta...
"Trabajé en Canal 9, Televisión Valenciana, desde abril del 89 a septiembre del 95, como coordinador de informativos... y me marché cinco minutos antes de que me echaran, porque hubo un cambio político, ganó las elecciones el Partido Popular. Fui muy feliz en esos años, pero prefería cambiar de aires".
Y lo hizo, aunque no de ciudad: pasó a dirigir la delegación de TV3 en Valencia, hasta que esa vocación que siempre ha tenido le llevó, en mayo de 2004, a poner en marcha su propio proyecto, una televisión dedicada a informar con rigor de la actualidad valenciana.
"Info TV comenzó sus emisiones en 2005 y logramos mantenernos en una media de setenta mil espectadores diarios, pero la Generalitat no nos concedió una licencia de TDT y, con la inminencia el apagón analógico, tuvimos que cerrar en julio de 2008, aunque seguimos manteniendo una emisión por Internet".
Un nuevo medio al que se ha adaptado con prontitud, pero manteniendo sus lazos con la televisión convencional a través de una productora con la que realiza documentales de hondo calado histórico: la riada de Valencia, la batalla de Almansa, la expulsión de los moriscos...
"Con la productora hacemos trabajos para todo el que nos contrata, aunque lo que más nos atrae es ese tipo de documentales, de los que ya llevamos cinco, con los que estamos contando la verdadera historia de nuestra comunidad, no la que nos han querido vender de forma interesada".
Con la mirada inquieta y la vocación intacta, atento a cualquier oportunidad de cultivar nuevas fórmulas de periodismo, Juli es un ciudadano del mundo que ha vivido donde su profesión le ha llevado, pero que siempre será vecino de Puçol: "dejé de vivir aquí, pero siguen estando en Puçol mi madre y mis hermanos. No duermo aquí, pero soy de aquí".
Quizá por eso el desafío era mayor. Volver a casa para demostrar que nunca se ha ido. Hacerlo por petición expresa del nuevo alcalde. Vencer su timidez o un cierto pudor personal y asumir un nuevo reto, en el escenario, ante las cámaras, pero, sobre todo, ante sus vecinos. Un orgullo y un honor. Y siempre con su vocación a cuestas.
Por eso no es extraño que, continuando su labor como documentalista, su pregón de fiestas esté centrado en la integración y convivencia de tantos vecinos que han llegado a Puçol para quedarse y convertirla en esa ciudad de 19.000 habitantes, que tiene poco que ver con aquel pueblecito de l'Horta que un día vio cómo uno de sus más prometedores químicos abandonaba la carrera para seguir su auténtica vocación y convertirse en periodista.



