Seis alumnas de ciclos formativos le echan valor para trabajar con esos locos bajitos en la Escola d’estiu
Seis jóvenes alumnas del primer ciclo de educación infantil del instituto han ganado el concurso de proyectos educativos para la Escola d’estiu. Durante julio dejarán de ser alumnas y pasarán a ser profesoras para fomentar distintos valores en unos alumnos dispuestos, literalmente, a devorar todas las actividades lúdicas que les pongan por delante.
Gemma Fernández, Mayte Carrión, Cynthia Montesa, Mónica Sánchez, Begoña Cozar y Yasmina El Hadri son novatas en el instituto, cursan el primer curso del ciclo inicial de educación infantil. Aspiran a ser maestras, pero de momento son sólo alumnas con ganas de aprender.
Cuando José Luis Gómez, el técnico municipal de juventud, acudió al centro para explicar el proyecto que desde varios años organiza el ayuntamiento con el instituto durante la Escola d’estiu, el desafío las atrajo por muchos motivos: una beca de 600 euros para cada una de ellas por un mes de trabajo y, sobre todo, la posibilidad de pasar a la práctica con alumnos de verdad, en un proyecto diseñado por ellas mismas y con ayuda de monitores expertos.
Aunque, como primer aprendizaje, reconocen que el trabajo se queda corto y se impuso la realidad a la hora de preparar el proyecto: “tuvimos poco tiempo, apenas dos semanas y en época de exámenes, por lo que la propuesta es mejorable, pero tenemos la actitud y queremos obtener experiencia en el trabajo con niños”, asegura Mayte Carrión, improvisada portavoz del grupo.
Mejorable, pero ya hay una base, su trabajo Escola de Valor pretende inculcar valores y actitudes en los niños, como la solidaridad y el respeto, y hacerlo a partir de las rondallas de Enric Valor, aprovechando que este año estamos de celebración.
“Planteamos una serie de actividades lúdicas y formativas a partir de las rondallas que escribió”, asegura Cynthia Montesa. “Sin olvidar los juegos populares y tradicionales y la tradición oral valenciana. Se trata de organizar una amplia muestra de juegos formativos, contando incluso con el ritual de entrada y de salida, que cada día será distinto”.
Con un calendario que permitirá cambiar de actividades cada semana, con la colaboración de los demás monitores de la Escola d’estiu y con el afán de aprender de esta experiencia junto a profesionales de probada solvencia, estas seis alumnas admiten que una cosa es escribir un proyecto sobre el papel y otra muy distinta llevarlo a la realidad.
En esa misma línea se muestra José Luis Gómez, quien, parafraseando a Serrat, insiste en que “esos locos bajitos consumen actividades muy rápidamente. Más vale que os quedéis con tres canciones sin poder cantar a lo largo del mes a que os falten recursos, porque entonces los chicos se os suben a la chepa y os devoran”.
Aceptando que es una metáfora y los alumnos de Puçol tienen suficiente con el bocadillo en el recreo para pasar una mañana en clase mientras sus papás continúan con su trabajo, lo cierto es que estas futuras profesoras se enfrentan a su primera prueba de fuego: ya están estudiando la carrera, ya han preparado su primer proyecto oficial, ya tienen las ganas y la predisposición para trabajar con niños… “ahora llega el momento de hacerlo realidad y queremos aprender de los profesionales con los que vamos a trabajar, que seguro que nos van a ayudar a sacar adelante nuestra Escuela de Valor”, resume Gemma Fernández.
Pues eso, valor y… a por esos locos bajitos.



