La Guardia Civil examina en el instituto: ¿Por qué hacemos en Internet lo que no haríamos en la vida real?

La Guardia Civil examina en el instituto: ¿Por qué hacemos en Internet lo que no haríamos en la vida real?

El martes 7 de febrero, la Guardia Civil mostraba dos caras inesperadas a los alumnos del instituto de Puçol: por un lado, no iba con uniforme, sino como cualquier otro vecino; por otro, venía a impartir una clase magistral sobre un tema de máxima actualidad, lo que hacemos en Internet y sus posibles consecuencias. Para los chicos que llenaban el salón de actos fue un examen digno de publicar en sus redes sociales.

La concejalía de juventud mantiene un amplia programación de actividades en colaboración con el Instituto de Educación Secundaria de Puçol, entre ellas destacan este mes de febrero dos propuestas innovadoras: por un lado, el martes 7, la Brigada de Delitos Informáticos de la Guardia Civil impartió una charla sobre los problemas que puede acarrearnos un uso poco cuidadoso de Internet; por otro, del 21 al 23 se celebra en el Espai Jove la Feria del Estudiante, una fórmula ideal para que los alumnos de secundaria o ciclos formativos descubran qué posibilidades tienen para seguir estudiando en el futuro.

La presencia de la Guardia Civil había creado expectativas entre los alumnos de 12 y 13 años, a los que iba destinada la charla sobre delitos informáticos, porque no siempre uno tiene que estudiar una asignatura tan jugosa como Internet, y mucho menos tiene como profesor a un miembro de las fuerzas de seguridad del Estado.

El salón de actos del instituto estaba lleno y, echando un vistazo a la cara de los presentes, se advertía la ansiedad por saber qué les iban a contar.

Ahora falta saber qué sucederá cuando llegue el examen, que esta vez no será teórico, sino práctico: ¿harán estos alumnos en Internet aquellas cosas que nunca harían en la vida real?

La primera impresión fue de sorpresa y algo de desilusión: ¡El profe no iba uniformado y mucho menos con el clásico tricornio!

Era un técnico de la Brigada de Delitos Informáticos, perteneciente a la unidad orgánica de la Policía Judicial. Un individuo normal, armado sólo con un power-point y con un vocabulario rico en términos informáticos (¡cuántos anglicismos era capaz de pronunciar por minuto!), aunque dotado para descender continuamente a tierra, y explicar detenidamente qué significaba cada uno de ellos.

Eso sí, de fotos y vídeos nada… a fin de cuentas hablamos de un Guardia Civil en acto de servicio.

Así, mientras algunos abrían los ojos como platos, el ponente explicó lo que es el acoso sexual por Internet (grooming), el acoso escolar por las redes sociales (cyberbullying), la piratería (ésta no necesita nombre en inglés, que es algo muy castizo), los delitos contra la privacidad, contra la propiedad privada, la adicción o el fraude económico que se puede generar.

Miradas nerviosas en las butacas, algunos incluso bajaban la vista, quizá ya saben por experiencia qué es eso de bajarse la canción de moda o una peli de estreno sin pasar por taquilla.

Pero también habló de la visita a páginas que es imposible controlar, porque Internet se basa precisamente en que cada uno pueda publicar bajo su propia responsabilidad aquello que crea conveniente.

Así, podemos encontrarnos con páginas que realizan apología de la violencia, de la bulimia, del racismo, del sexismo…

Gestos incómodos en alguno de la sala, había incluso quien tomaba apuntes, a fin de cuentas estábamos en clase, otros con una sonrisa forzada, quizá ya saben por experiencia qué es eso de navegar por páginas poco apropiadas para su edad.

Pero, sobre todo, la Guardia Civil insistió en el sentido común: “Hay que tener claro qué contenidos publicamos en las redes sociales, porque en poco tiempo van a estar a disposición de todo el mundo. Siempre, ante la duda, debemos hacernos una pregunta clave: ¿Por qué publicamos en Internet cosas que no enseñaríamos en la vida real?”.

Y es que gran parte de los peligros de Internet se pueden evitar con un poco de sentido común por parte de los usuarios.

Pero no todos.

También hay que tener en cuenta las amenazas externas, que pueden invadir nuestro ordenador y llegar a destruirlo o, lo que es peor, a controlarlo.

Virus y troyanos que pueden llegar a memorizar nuestro teclado para repetir claves, nuestro disco duro para divulgar imágenes que creemos a salvo, o incluso nuestra webcam... y no siempre podemos estar seguros de que lo que hacemos frente a la pantalla sea algo que sólo vamos a ver nosotros.

Una lección magistral.

Sonrisas, cuchicheos, alguna mirada perdida, ojos como platos…

La lección sin duda está aprendida, no hacen falta muchos repasos para tener claro el temario… ahora falta saber qué sucederá cuando llegue el examen, que esta vez no será teórico, sino práctico: ¿harán estos alumnos en Internet aquellas cosas que nunca harían en la vida real?

Informa: Sabín

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09 Febrero 2012
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