Ana Motos: “Esta experiencia me ha ayudado a ampliar mis conocimientos, pero sobre todo a mejorar como persona”
El pasado día 31 de agosto terminó una de las mejores experiencias de mi vida. Porque no solo tengo la sensación de haber aprovechado al máximo esta oportunidad que me ha ofrecido la Diputación de Valencia; sino que además, me he reencontrado, y he conocido, a personas que jamás voy a olvidar y con las que no me gustaría perder el contacto. ¿Quieres saber de lo que estoy hablando? Sigue leyendo.
Había una vez una chica que acababa de terminar sus estudios de Comunicación Audiovisual. “¿Y ahora qué voy a hacer?”, se preguntaba. “Ya sé, voy a solicitar la Dipu te Beca a ver si hay suerte”, se respondió. Y varias semanas más tarde, recibió una llamada que le comunicaba que había sido becada.
Esa chica se sienta ahora delante de su ordenador para compartir su experiencia con todo aquel que quiera leer esta noticia. Pero eso sí, sin poder dejar de sentir mucha añoranza y un poco de tristeza porque se ha acabado un verano maravilloso.
Desde el principio, la misión de las becarias era aprender. ¡Claro que aprendí! No sólo a diseñar, sino también ha reiniciar el ordenador cada vez que no podía entrar en la carpeta compartida y, por supuesto, “a guardar de vez en cuando porque el Corel se ralla”.
Y no sólo eso. También he aprendido que aunque Sabín esté de vacaciones, es el gran hermano que todo lo ve y todo lo sabe. Que por el formato de la página web de Puçol las entradillas de las noticias han de tener, al menos, cuatro líneas y que “los titulares tienen que vender para que una noticia se lea”.
Pero lo más importante era disfrutar aprendiendo. Y en eso Sara y Lucía eran unas expertas. La verdad es que voy a echar mucho de menos trabajar con ellas y echarnos unas risas para desestresarnos. ¡Y las cuatro palmadas y tres patadas al suelo que todos en el Departamento de Comunicación conocíamos a la perfección!
Aunque creo que no sólo he aprendido, sino que también he podido aportar algo al resto de mis compañeros. Como por ejemplo, ha no desesperarse con ningún diseño, aunque día tras día durante varias semanas tengas que cambiar alguna cosa, o que se puede hacer una galería de fotos de más de cien imágenes en una mañana.
Tal vez, lo que más me ha gustado de estos dos meses ha sido que tanto Sento como Sabín nos han tratado a Sara y a mí, y por supuesto a la becaria más veterana, Lucía, como a iguales. En ningún momento nos han hecho sentir (supongo que todas opinamos igual) como simples becarias cuya función era traer cafés, o en nuestro caso, agua fresca.
Más bien todo lo contrario, porque tanto dentro como fuera del trabajo han estado ahí para apoyarnos en todo lo que necesitáramos, ya fuera un viaje sorpresa a Pedralvilla o una clase práctica de fotografía (aún pendiente, por cierto).
Lo que quiero decir es que esta experiencia no solo me ha servido para ampliar mis conocimientos y capacidades laborales, entre otras cosas, sino también a mejorar como persona. Todo ello gracias a Sara, Lucía, Sento y Sabín, compañeros y amigos que nunca olvidaré.
Y hablando de olvidar. No me olvido de Marta, Mavi y José Luis, del Departamento de Juventud y Fiestas. Porque gracias a su granito de arena han conseguido que durante estos dos meses de verano el trabajo en la Casa del Bou fuera una experiencia irrepetible.
¿Y ahora? Toca esperar.
Informa: Ana Motos
Becaria en el Departamento de Comunicación



