Por respeto a sus majestades los Reyes Magos, hasta la lluvia esperó a que terminara la cabalgata

Por respeto a sus majestades los Reyes Magos, hasta la lluvia esperó a que terminara la cabalgata

Se invirtieron las tornas: si el pasado año hubo que suspender a mitad de jornada la entrega de cartas a los pajes reales, mientras que el buen tiempo acompañó la cabalgata de Reyes, este año la lluvia hizo acto de presencia durante la tarde del martes 5 de enero. Afortunadamente, no comenzó a llover hasta las 8 de la tarde, cuando el acto prácticamente había finalizado.

 

Con un ojo puesto en el cielo y otro en la multitud que se agolpaba en las aceras a lo largo de todo el recorrido, la Agrupació de penyes y el Ayuntamiento de Puçol llevaron un año más la sonrisa a miles de niños (y no tan niños) durante la tradicional cabalgata de Reyes.

Y no sólo sonrisas, porque la crisis (siempre la crisis) no es suficiente para detener la avalancha de colaboradores y, sobre todo, la gran cantidad de productos repartidos durante la hora y media que se prolongó el recorrido por las calles de Puçol, comenzando cerca de las 18 horas en la Residencia de la tercera edad y finalizando, en torno a las 19'30 horas, en la Plaza del País Valencià.

Más de 15.000 chucherías, 12.500 bolsas de gusanitos, 3.000 bolsas de arroz hinchable y quicos, 2.500 rosquillas Bimbo de Los Simpsons, 300 kilos de caramelos y 250 kilos de confeti inundaron las calles de la población, aunque por poco tiempo: algunas de las chuches ni siquiera llegaban a tierra, tal es la habilidad que han desarrollado para cazarlas al vuelo algunos niños, unas cuantas mamás y un buen puñado de abuelos.

Como siempre, los Reyes Magos eran la estrella de la función, subidos en su luminosa carroza diseñada por las peñas, pero también los miembros de la agrupación disfrutaron del recorrido desde sus cuatro carrozas y, junto a ellos, esas asociaciones que se suman solidariamente a cualquier fiesta que se monta: la Falla Picaio, la Falla l'Antiga Muralla, el Club de Gimnasia Rítmica, el Màgic y los Festeros de 2010.

"Ellos se suman a la fiesta y desde la agrupación les decoramos las carrozas, labor que realizamos en la antigua nave de Renfe durante la primera semana del año", señala Ana Márquez, componente de la junta directiva de la Agrupació de penyes.

Además, durante la cabalgata las peñas se ocupan de coordinar a los participantes y de la seguridad en todo el recorrido, junto a la Policía Local. Como iban atentos a todos los detalles y desfilando con su impecable uniforme (de pastores, eso sí), algunos del público se referían a ellos como "los hombres de Paco".

Como corresponde a una tradición de este tipo, hubo alegría, fiesta, colorido, participación ciudadana y también respeto para evitar cualquier tipo de accidente. De hecho el respeto se extendió hasta el propio clima: la lluvia aguantó hasta que la fiesta prácticamente hubo terminado.

 

09 Enero 2010
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