Primera restauración del Molí de Vent en muchos, muchos años
Situado a un kilómetro al oeste del casco urbano, el Molí de Vent es la construcción más antigua que se conserva en Puçol, ya que algunos estudiosos la sitúan en torno al siglo X. Es, en cualquier caso, uno de los pocos molinos de estas características que sigue en pie en la Comunidad Valenciana.
Pero su integridad se ha visto amenazada en numerosas ocasiones. Tras dejar de funcionar a mediados del siglo XIX, su abandono paulatino hizo que fuera presa de las aves (para anidar), de los jóvenes (para jugar) y, en los últimos años, de los inmigrantes (que lo han utilizado como alojamiento de forma puntual). También la construcción del by-pass estuvo a punto de acabar con la montaña donde se encuentra situado; finalmente, las gestiones realizadas por el Ayuntamiento de Puçol permitieron realizar un desvío de la A-7 y hoy continúa su silueta destacando en un promontorio que separa la autopista del polideportivo municipal.
Pero las intervenciones para asegurar su continuidad no pueden esperar más. Mientras se debate a nivel municipal si se convierte la zona en un museo o se acomete una restauración global, los técnicos de urbanismo ya han dado los primeros pasos aprovechando una subvención de 18.000 euros de la Diputación Provincial.
''Realmente acometer una restauración global es algo que está valorado en 90.000 euros'' -informa el arquitecto técnico, Toni Sesé-. ''Con la subvención obtenida lo único que se ha hecho es la consolidación de todos los muros, proteger la coronación, cubrir el techo y colocar rejas en las ventanas y puerta''.

Esta primera fase de la restauración ha corrido a cargo de Estudio (Métodos de la Restauración), una empresa ubicada en Castellón con amplia experiencia en este tipo de obras. Prácticamente todas las medidas van encaminadas a cimentar los muros, ya que las plantas silvestres que crecen a su alrededor deterioran su solidez, al tiempo que se intenta evitar la presencia de intrusos en el molino: toldos y rejas para evitar el acceso de palomas por el techo y ventanas superiores, mientras que las rejas y los candados de seguridad van destinados a impedir la entrada de personas en la parte baja.
En cualquier caso, es una primera fase con la que se pretende ''garantizar que no se deteriore más, ya que en años anteriores han encendido incluso hogueras en su interior, pero no es más que el inicio de una actuación que debe continuar en años posteriores con la reconstrucción del techo y la habilitación de las dependencias'' -concluye el arquitecto técnico-.
