Fiestas del Barrio (2): orígenes de la fiesta, 1979
Estábamos comiendo toda la familia en casa de mi abuela y, después de dos años de reñir con mi padre porque en el año 1977 fui de la comisión del pueblo y en el 78 habíamos formado una peña para volver a hacer toros el día de Sant Joan del 79, me dijo mi padre: ''¿Tantas comisiones todos los años? ¿Por qué no haces una para que pase el toro por nuestra casa, en el barrio?''. Y yo le contesté: ''No sufras, que nos ponemos manos a la obra''.
Lo primero que teníamos que hacer era buscar a alguien que me apoyara en la idea, para poder comenzar, así que hablé con el más adecuado en el barrio: José Mª Ejarque. Empezamos a hacer cuentas antes de nada y llegamos a la conclusión que sólo tres calles, sin salir del barrio, era muy poco para recoger dinero, pero sabíamos que con ilusión lo conseguiríamos. Deberíamos recaudar 200.000 pesetas, de aquel año 1979, que era mucho dinero: 100.000 para comprar el toro y otras 100.000 para el resto de gastos. ¡Adelante!
Empezamos a recoger dinero, casa por casa, por todo el barrio, y en todas las casas dábamos la misma explicación: ''Vamos a hacer toro por aquí y si no nos dais mil pesetas por casa no podremos hacerlo''. Había alguna mujer que salía con veinte duros y José Mª y yo nos metíamos dentro de la casa, aunque estuviesen cenando, para darles otra vez la misma explicación: ''Esto es para hacer toro aquí, en el barrio. Si no nos dais mil pesetas por casa no lo podremos hacer''. Y había quien nos contestaba: ''¡Xe, bandidos, mil pesetas!''.
En casi todas las casas lo conseguimos, alguna nos dio más que otra, pero al final logramos conseguir las 200.000 pesetas. He de decir que conforme íbamos pasando por las casas, iba sumándose gente muy importante y con mucha afición e ilusión, por ejemplo Ángel Pallisa y Paco Peretes, que ya no están entre nosotros. Hubo más gente que se unió, pero sería muy largo intentar acordarse de todos y, además, siempre se quedaría alguno fuera de la lista.
Cuando ya teníamos las 200.000 pesetas nos fuimos a comprar el toro a Catí. Al ver los toros de 100.000 pesetas no nos gustaron mucho, porque eran pequeños. De pronto, en un corral vimos un toro enorme, muy guapo, y dijimos: ''Si llevamos éste sí que damos el golpe''. Así que fuimos a preguntarle el precio y, como si nos hubiera contado el dinero, dijo que aquel toro valía 200.000 pesetas. Nos quedamos muertos. Pero volvimos a pensar: ''Y si lo lleváramos... Xe, vamos a comprarlo y veremos qué pasa''. Así que lo compramos.

Todavía nos faltaban los mansos y las vacas, además de un toro de ganado para poder embolar en total dos toros. De manera que me fui a hablar con Peris y le pedí: ''Vicent, quiero que traigas los mansos y, además, queremos embolar al toro Fonfitero''. Vicent me preguntó que cómo estábamos de dinero y yo le dije: ''Ahora no tenemos nada, pero todo el dinero que saquemos del toro cuando lo matemos y vendamos la carne por el pueblo será para ti''. Y aquí nos demostró quién era nuestro amigo Vicent Peris: ''Mira, vale muchos dineros, pero como es para hacer toro por el barrio, lo que haga falta''. Muchas gracias, Vicent, por ser tan grande. Nunca lo he olvidado.
Ahora nos faltaban las bolas, así que como Juanito El Carrero ya no iba a embolar por ahí y yo le había visto dos pares de bolas acabadas, se las pedimos y también nos las regaló, además de ayudarnos a embolar. ''¿Y el camión para traer el toro?''. Otra vez teníamos que aprovecharnos de los amigos y esta vez le tocó a Vicent Canana. Vino a por el toro y encima nos tuvo que invitar a almorzar en Els Ibarsos.
Por último, fuimos a cenar al bar Ríos el día del toro y, después de todo, cada uno se tuvo que pagar su cena. Así comenzó todo, de hecho en mi casa cuando se habla del toro del barrio es como si se
