La Orquesta Kentucky no logra eclipsar el éxito de la Mancy... que este año no actuó

La Orquesta Kentucky no logra eclipsar el éxito de la Mancy... que este año no actuó

Los amantes de las anécdotas curiosas pueden anotar las fiestas de 2004 en su álbum de recortes por un hecho curioso: ha sido la primera vez en muchos años que la Orquesta Mancy no ha actuado en las fiestas de Puçol... pero para ello han tenido que producirse muchas, muchas casualidades al mismo tiempo.

Para empezar, ésta ha sido desde la década de los noventa la orquesta que ha animado la noche de paellas. Su capacidad para invitar a los vecinos de Puçol a bailar, algo muy difícil de conseguir en épocas pasadas, obligó a los organizadores a considerarla casi como un anexo a esa noche que habitualmente se prolonga hasta el amanecer. Este año, el no tener aprobado el presupuesto municipal obligó a la anterior corporación a limitar gastos en algunas actuaciones y la Orquesta Mancy fue inicialmente una de las sacrificadas. Finalmente, con la nueva corporación se han recuperado actos muy significativos que estaban en peligro, como la volta a peu, la exposición de bonsáis y, cómo no, la orquesta favorita del público de Puçol. Pero cuando se intentó su contratación para la noche de las paellas ya era tarde, al ser un sábado era una fecha que tenía ocupada. Basándose en el éxito que siempre tiene se contrastó el calendario de la orquesta y el de los actos de fiestas ¡y apareció una fecha libre!: la noche del viernes, 3 de septiembre, con el baile de disfraces que se celebraría detrás de la cabalgata.

Y así quedó finalmente en el programa. Pero la noche del viernes la fiesta no llegó hasta el amanecer, de hecho finalizó casi antes de empezar. La cabalgata fue suspendida por una lluvia torrencial acompañada de granizo que acabó inundando algunas zonas de la población (como las avenidas Alfinach y Molí de Vent), además de amplias zonas del marjal de Puçol. Lógicamente, tampoco hubo baile de disfraces ni Orquesta Mancy.

Pero pudo ser peor. La granizada no sólo afectó a los componentes y público asistentes a la cabalgata, también los músicos de la orquesta, viendo lo que se les venía encima, tuvieron que darse prisa en cubrir todos los instrumentos instalados sobre el escenario... y no vieron que lo que se les venía encima a ellos era el puente de luces. Afortunadamente, la rápida intervención de Pepe Bonacho (este hombre siempre está en todas partes, algunos sospechan que más parece un policía que un representante de espectáculos) evitó que el único músico que acabó lesionado sufriera un percance mucho mayor.


Y así estaban las cosas el sábado, con el temor de una nueva tormenta, pero con la plaza a rebosar, todos pendientes del debut en nuestra población de la Orquesta Kentucky, un grupo de diecisiete cántabros (once artistas y seis técnicos) que llevan diez años trabajando juntos, aunque casi siempre en el País Vasco, Asturias y la cornisa cantábrica.

''Desde este año los tenemos en exclusiva para la zona del Mediterráneo'' -explica precisamente el incombustible Pepe Bonacho-, ''y estamos muy ilusionados con ellos porque tienen un nivel muy similar a la Mancy, que es una de las grandes orquestas que representamos en estos momentos''.

Había ganas de agradar. Y ganas de divertirse. Pero no todo salió a la perfección. El granizo no sólo afectó a los actos del viernes, también la Kentucky sufrió las consecuencias: apenas un tercio del puente de luces funcionaba, el resto literalmente se había quemado con las lluvias. Hubo menos luz, aunque el sonido no se resintió y tampoco la duración del espectáculo: casi cinco horas de interpretaciones en directo sobre el escenario, además de los descansos con discomóvil, prolongaron la fiesta hasta el amanecer.

Sí, los santanderinos sonaban bien. Pero no es lo mismo. Habrá que ir reservando fecha para el próximo año... no sea que luego la Orquesta Mancy esté ocupada para la noche de las paellas.

14 Septiembre 2004
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