Historia de Puçol (1): calles engalanadas en fiestas
(Texto extraído del libro de fiestas populares y patronales 2004.)
En reconocimiento del 50 aniversario de la Virgen al Pie de la Cruz los vecinos de Puçol decidieron engalanar el pueblo para dicha ocasión, las calles se vistieron con el esfuerzo de la gente para demostrar así a la Virgen que para ellos era muy importante tal acontecimiento, y para ello dedicaron numerosas horas.En este relato nos centraremos en un testimonio de una vecina de Puçol, y cómo vivieron en particular, en su calle, Verge al Peu de la Creu todos los preparativos de la fiesta.
Se acordó entre todos los vecinos del pueblo engalanar las calles de Puçol, y en junio del mismo año se hicieron algunas reuniones. Cada calle, con sus vecinos, hacían reuniones para acordar la forma de la decoración, de tal manera, que ya en julio la gente empezó a trabajar con mucha ilusión.
Todas las noches después de cenar salían los vecinos para hacer detalles y decoraciones tales como murales, flores de papel, cadenetas, también se forraban las macetas, las cajas..., en fin, todos los adornos, que se guardaban en diversas casas para prepararlo a últimos de agosto o primeros de septiembre. Además, los balcones se vestían con una sábana blanca, y con papel azul se hacía una cenefa rodándola, y el nombre de María en el centro. En algunas casas, en lugar de poner la sábana se decidía poner la bandera nacional o valenciana.
Ese año, en ésta calle, los vecinos decidieron colocar luces de decoración, pero no todos los vecinos estaban de acuerdo, y excepcionalmente la calle se partió en dos y hubo dos decorados distintos. Esto ocasionó malestar entre la gente de la calle, pero cada parte hizo sus preparativos, y finalmente también se puso luz, aunque de la siguiente manera: colocaron una especie de lámparas redondas, donde en su interior había numerosas bombillas, y alrededor del círculo salían vagas que colgaban con los distintos balcones.

Los vecinos sacaban todas las plantas que tenían a la calle, y también pintaban el suelo de las mismas con grandes dibujos y el nombre de María en azul y blanco. Pintando los adornos había discusiones, y alguna vez, algún cubo pintura voló por los aires.
Cuando las calles ya estaban terminadas un jurado recorría el pueblo y otorgaba los 3 primeros premios según su criterio.
Cuando las fiestas patronales terminaban, sobre el día 10 ó 11, alrededor de las 7 de la tarde sacaban a la Virgen por las calles hasta recorrer todo el pueblo cantando los gozos y todas las canciones que se sabían de nuestra patrona. De los balcones se recitaban poesías, daban besos al aire, aplaudían con fervor, y también había muchas lágrimas.
Al finalizar el recorrido los vecinos de las calles lo celebraban con una cena o alguna paella.
Un artículo de los festeros de 2004.