Antes del verano habrá un proyecto para desviar la RENFE fuera del casco urbano
La semana pasada nos hacíamos eco del proyecto que está estudiando la Generalitat para prolongar el metro desde Rafelbunyol a Puçol. Para presentar este proyecto, Josep Mª Iborra (alcalde de Puçol), junto a Inmaculada Arcos (concejal de urbanismo) y Esperanza Abril (TAG de Urbanismo) se reunieron con el Director General de Transportes de la Generalitat Valenciana, Vicente Dómine, quien se comprometió a estudiar a lo largo del presente año una salida del ferrocarril desde la estación de Rafelbunyol a las afueras del casco urbano, que es el tramo más difícil de ejecutar del proyecto.
Pero esa reunión también tuvo un segundo tema conflictivo: el trazado previsto para el paso del AVE junto al casco urbano de Puçol. La realidad es que el proyecto presentado por el Ministerio de Transportes implica la creación de una nueva barrera arquitectónica en el este del casco urbano, que se suma al ferrocarril de la RENFE y la antigua N-340 por el centro del casco, y al by-pass en el oeste.
“Si no hay ninguna posibilidad de soterrar el trazado del AVE, nuestra intención es que al menos se elimine el actual ferrocarril de la RENFE y transcurran ambos trazados paralelos” –explica Josep Mª Iborra–, “de ahí que en nuestra reunión quisiéramos saber qué posibilidades tenemos de presentar un proyecto técnico”.
Y posibilidades hay, aunque el actual panorama político en Madrid deja poco margen de maniobra, debido a las próximas elecciones generales. De ahí que los representantes municipales hayan decidido comenzar las gestiones a nivel de la Dirección General de Transportes en Valencia.
Para Vicente Dómine la posibilidad de proyectar un proyecto alternativo es factible, aunque para ello el Ayuntamiento “debe presentar una propuesta viable, con un estudio económico financiero en el que se explique el aprovechamiento que se va a dar a los terrenos actualmente ocupados por la RENFE y con una propuesta de financiación con cargo al Ayuntamiento, bien sufragando directamente el coste de la obra o bien con cargas a los nuevos desarrollo urbanísticos”.

En esencia, la alternativa de la que dispone Puçol es muy similar a la que ya se ha aprobado en Vila-real para ese mismo desvío, aunque en la ciudad castellonense son muchos los terrenos que serán reclasificados como residenciales y, por tanto, directamente con esos ingresos se puede sufragar el coste de trasladar el trazado del actual ferrocarril al que irá paralelo al AVE.
“En el caso de Puçol es distinto” –continúa Josep Mª Iborra–, “ya que prácticamente sólo se podría recalificar como industrial la parte de la nueva estación, mientras que el resto sería una amplia avenida que atravesaría el casco urbano de sur a norte”.
Ya que si Puçol quiere sustituir la actual vía de la RENFE por una amplia avenida debe asumir los costes del traslado del ferrocarril, la única alternativa posible pasa por incrementar el actual porcentaje que la Ley otorga a los ayuntamientos en la creación de los nuevos planes parciales. De esta forma, el Ayuntamiento podría pasar a disponer no de un 10%, como en la actualidad, sino de un 15% y esa diferencia iría a manos de la RENFE hasta pagar el coste total de la obra.
De momento el Ayuntamiento dispone de tres meses para presentar un estudio de viabilidad con los costes detallados, labor que ya ha sido encomendada a José Vicente Colomer Ferrandis, catedrático del Departamento de Ingeniería e Infraestructuras de los Transportes de la Universidad Politécnica de Valencia.
