Grafitis contra las drogas en la antigua nave de la Renfe
Fue una experiencia que se realizó por vez primera el año pasado: alumnos de ESO del Instituto de Enseñanza Secundaria de Puçol se sumaban a la campaña contra la droga mediante la realización de grafitis alusivos al tema en un lugar muy visitado de la población; en 2004 fue en una de las paredes de acceso al Parque Ribelles, el pasado martes, 24 de mayo, la antigua nave de la Renfe fue el lugar elegido para estas pintadas.
La iniciativa del concejal de juventud, Salvador Claramunt, es una apuesta por ''respetar la libertad creativa de los jóvenes y, al mismo tiempo, animarles a que la canalicen hacia temas de interés social y formativo''.
Tras organizar un concurso de dibujo entre los alumnos de 4º de ESO, fueron elegidos los cuatro diseños ganadores que, durante dos días, fueron trasladados a las paredes de la Renfe, una labor que para algunos ha supuesto en primer lugar un aliciente tan sencillo como salir de clase: ''estamos dos días sin aparecer por el instituto, eso ya anima a cualquiera a participar'', confesaba con cierto rubor Elena Grau.
Pero hay mucho más, sobre todo para Alba Moreno, que piensa estudiar arte el próximo curso, y aquéllos que ya habían participado el año pasado en la experiencia: ''nos gustó mucho, por eso quería repetir y creo que la experiencia merece la pena, además puede ayudar a algunos compañeros a pensárselo antes de meterse en la droga''.

Que el profesor encargado de plástica, José Manuel, también tenga en cuenta este esfuerzo es otro de los valores añadidos, como reconoce Nora González: ''aunque hemos ido a veces a museos, no tiene nada que ver con una experiencia en la que tú eres el protagonista, en la que te esfuerzas... y si además eso sirve para subir nota, pues mucho mejor''.
Para que la fiesta fuera completa, además de la pintura, los alumnos pudieron disfrutar de la música en directo, ya que Eros Rojas se ocupó de llevar el equipo necesario para amenizar las largas y calurosas horas de trabajo. Aunque satisfecho de la experiencia y, sobre todo, del mensaje que transmiten las pintadas, Eros admite que hacerlo así, a la luz del día, sin ningún peligro, le quita alguno de los alicientes: ''alguna vez he hecho pintadas, pero han sido de noche y temiendo que te puedan pillar. Si es consentida no hay riesgo y el riesgo es uno de los alicientes para pintar grafitis. Aunque el más importante es, sin duda, dejar un mensaje claro, que todo el mundo pueda ver''.
Y ese mensaje ahora está muy claro en todas las paredes de la antigua nave de la Renfe: no a las drogas.