Concentración de bolilleras, una tradición con mucho futuro
El pasado domingo 17 de abril se celebró en Puçol la 4ª Concentración de Bolilleras, organizada por primera vez por el grupo de bolilleras de la localidad, en colaboración con el Ayuntamiento.
Finalmente fueron casi 500 las participantes inscritas, a pesar de coincidir con otros encuentros en otras localidades. Algunas de ellas llegaron desde poblaciones lejanas como Teruel, Albacete o Bazalote, y es que no hay distancias para un arte que, lejos de extinguirse, está experimentando un auge indudable.
Tuvieron que madrugar, pero es que el programa de actividades era muy completo. Así que a las diez de la mañana el Palau d'Esports registraba ya un lleno casi absoluto. Una hora más tarde llegó la parada para el almuerzo y a las doce llegaron las autoridades.
Fue Eloisa Rosa, concejal de la mujer, la primera en dirigirse a las asistentes para agradecer su asistencia y ''por mantener viva una tradición cuyos orígenes datan del siglo XVII. El Ayuntamiento de Puçol apuesta por mantener y potenciar esta labor artesanal porque es una manera de enriquecer nuestra cultura popular y además porque este tipo de encuentros nos ofrecen la oportunidad de conocer a otras personas y hacer amistades''. La concejal finalizó su intervención agradeciendo ''la labor realizada por el grupo de Bolilleras de Puçol en la organización de este evento y a todas las empresas que han colaborado desinteresadamente''.

A continuación fue el alcalde, Juan Manuel Busto, quien quiso dar la bienvenida a Puçol a todas las participantes y las animó a que ''sigan practicando y fomentando una tradición, como los bolillos, que es todo un arte''.
La mañana siguió con múltiples opciones a las que acudir: las diversas paradas con material para los bolillos, otra con embutidos y quesos artesanos, sorteos de regalos... incluso algunas hacían bolillos, eso sí, para a continuación mostrar su trabajo y compararlo con sus vecinas de mesa.
Finalmente el Ayuntamiento obsequió a las asistentes con un regalo de un bolillo de madera y, cómo no, con la paella gigante cocinada esta vez por el Restaurante El Salt de Náquera.
