El colegio público La Milotxa sorprende a todos con una falla 'fantástica'
Año tras año, el colegio público La Milotxa logra sorprender a padres, alumnos, profesores y visitantes ocasionales del centro con una cuidada falla que, a la vista de los resultados, nadie diría que está realizada por alumnos de tres, cuatro y cinco años.
En esta ocasión el tema central era la fantasía. Para ilustrarlo, han tomado algunos de los más arquetípicos personajes de los cuentos (brujas, hadas, trolls...) y los han añadido a un motivo central que hacía las veces de hilo argumental: una princesa en un castillo rodeada por personajes fantásticos. Con esta sencilla idea han conseguido una unidad temática y estilística que para sí quisieran algunas fallas ''profesionales''.
''La verdad es que los padres colaboran mucho en los carnavales, con los trajes y los maquillajes, por eso para las fallas les dejamos descansar un poco y procuramos realizar todo el trabajo en clase''.
Pedro Gómez, el secretario del centro, resume con estas palabras lo fácil resulta organizar el trabajo cuando todos los elementos (padres, alumnos, profesores) son conscientes del papel que desempeña la experiencia personal en el aprendizaje de los niños. Tras el titánico esfuerzo que supuso disfrazar a los doscientos alumnos y catorce profesores para los carnavales, han bastado quince días para finalizar una vistosa falla en la que todos han vuelto a demostrar que se aprende mejor cuanto más se disfruta.

''Entre todos hemos aportado los materiales de base, o sea, periódicos, papel reciclado, bolsas de plástico, bolsas de la basura, cajas de cartón y un palo de madera que servía de soporte central'' -continúa explicando el secretario-. ''Luego, los niños han sido los encargados de llenar las bolsas, encolar los papeles y pegarlos en los lugares adecuados, tarea ésta última para la que eran asesorados por los profesores. Tras secarse, hacíamos las mezclas de colores y los niños iban pintando distintos ninots en cada una de las once clases del colegio''.
Economía de medios y división del trabajo, una fórmula que año tras año da excelentes resultados, aunque, ya se sabe, el arte de las fallas es ante todo efímero: a primera hora de la mañana del miércoles, 16 de marzo, se montó el monumento en el patio, durante toda la mañana estuvo recibiendo visitas de curiosos, a las 15'30 se abrieron las puertas para el público, sobre todo padres, a las 16 horas se prendía la mecha... y unos minutos después la falla ya era historia.
Afortunadamente, para endulzar el mal trago estaban los padres de la AMPA repartiendo el chocolate que había regalado IRCO, la empresa que realiza el servicio de comedor. Para los niños fue un día dulce... y un buen prólogo las largas vacaciones que se avecinaban.