El fútbol sala es la cantera ideal para mejorar la técnica individual en el fútbol
Crear un equipo de fútbol en la población fue una iniciativa de Rafa Serena, el dueño del pub Django's, hace ya quince años. Desde entonces muchos han sido los avatares de este modesto club que ha llegado a jugar la final de la Copa Federación, aunque la perdieron, y actualmente milita en primera división provincial.
Después de seis años jugando, desde hace nueve años es Manuel Blanco su presidente y Ginés Sánchez su entrenador. Ambos lo hacen por amor al arte o, mejor dicho, por amor al fútbol sala, un deporte que no debemos llamar futbito ''porque aquello fue un invento pasajero, cuando no sabían cómo llamarle''.
Aunque el fútbol-7 y la apertura del campo municipal José Claramunt han hecho mella en sus filas, lo cierto es que Manuel Blanco no lo considera el hermano pobre del fútbol, sino la base: ''el fútbol ganaría en calidad si se utilizara el fútbol-sala como base, con un balón más pequeño, una cancha más corta y mayor posesión de la pelota''. Precisamente Manuel es consciente de que esas son las ventajas del fútbol sala, su pequeño tamaño, de ahí que no temió cuando la inauguración del nuevo campo de fútbol provocó un desfile de jugadores jóvenes que se pasaban al fútbol, atraídos por las nuevas instalaciones: ''a los pocos meses habían regresado con nosotros, porque allí se hartaban de correr y apenas tocaban la pelota''.
Ahora, más estabilizada la situación, la nueva temporada se presenta ilusionante: ya el año pasado se incluyeron los dos árbitros y el juego con tiempo parado cuando la pelota sale del campo, lo que da más seriedad a los encuentros; además el Club de Fútbol Sala Puçol ya cuenta con dos equipos federados, el juvenil y el senior, y con cuarenta alumnos en la escuela, contando desde prebenjamines hasta juveniles... ''ésa es la mejor promoción de este deporte, que los pequeños vayan subiendo de categoría y lleguen a militar en el primer equipo''.
Una ilusión que no se rompe pese a la realidad cotidiana que, como siempre, pasa por el tema económico: la Federación les trata a nivel de fichas como si fueran jugadores de fútbol, pero a la hora de la verdad no reciben las mismas atenciones, ''de hecho, nuestra sede en la Federación está allá perdida, en un despacho en el piso de arriba, mientras que toda la planta inferior está dedicada sólo al fútbol''.
Afortunadamente, siempre quedan las loterías y el esfuerzo de los jugadores y los directivos, quienes se afanan en vender camisetas, carteles con la publicidad y gestionar la subvención que les concede anualmente el Ayuntamiento ''y que no sólo es dinero, sino también la cesión de las instalaciones para entrenar dos veces a la semana y jugar todos los sábados en el Palau d'esports, alternando el equipo senior con el juvenil. Sin ese apoyo el club ya habría desaparecido''.
Ahora que llega el mal tiempo y jugar al aire libre se convierte en un desafío a las inclemencias del tiempo, todos los sábados a las 12 juegan los juveniles y a las 4'30 tarde el equipo senior: es una buena oportunidad de disfrutar de jugadores con una buena técnica y, por qué no, de un espectáculo que también levanta pasiones.
