Todo un año de trabajo y fiesta
Este artículo tiene como misión el concienciar a la gente de que ser festero no significa salir a la calle y pasearse, hay mucho más que queda oculto en lo que nosotros llamamos ''la sede'', lugar donde nos reunimos.
El trabajo empieza ya en Octubre, cuando salimos a buscar afiliados al cartonet, (de esas ganancias depende la calidad de las fiestas).
Algunos se conciencian con la causa y entienden que todos debemos poner nuestro granito de arena, a otros les cuesta más pensar que esa aportación sirva para algo.
Cuando ya tuvimos todo el pueblo recorrido, nos dividimos las calles y empezó el año de trabajo.
Todas las semanas teníamos reunión, siempre había algo que hablar.( la verdad es que durante este año no recuerdo ninguna semana en que por lo menos dos días no tuviéramos nada que hacer de la fiesta).Cuando no era entre nosotros, nos reuníamos con el ayuntamiento, o con las demás asociaciones del pueblo.
Cada primer sábado de mes íbamos a misa en honor a nuestra patrona, La Virgen al Pie de la Cruz.
Y así, cuando aún no teníamos asumida la rutina de ser festero, se nos puso encima la Navidad y todo el jaleo que supone el sorteo extraordinario del día 22.( tuvimos algo de suerte, ya que nos tocó una pequeña cantidad por papeleta).Acudimos también a la cabalgata de reyes vestidos de pastores y estuvimos en la misa del día de la Epifanía vestidos de los 3 magos de Oriente.
En Febrero organizamos una fiesta en un conocido ''Pub'' de Puçol, donde el dueño nos dejó toda la caja de esa noche a cambio de que ejerciéramos, por una noche, de camareros. La fiesta fue un éxito. Ambientada en Hawai, no pararon de venir consumidores en toda la noche.
En marzo , concretamente el día 22,tuvo lugar la presentación oficial como festeros en la parroquia Santos Juanes. Creo que fue en ese preciso momento que todos caímos en la cuenta del gran reto que suponía ser festero. Fue un día muy especial, porque veíamos como se acercaban las fiestas irremediablemente.
Una semana antes de pascua, celebramos el ''septenario en honor a la Virgen al Pie de la Cruz'', más conocido como ''los dolores''.
Consiste en una misa diaria durante una semana, y en la culminación de cada una de ellas se cantan 7 estribillos correspondientes a los 7 dolores de la virgen, mientras los festeros están en el altar luciendo la conocida ''toallola''. Entre otros actos, se encuentran ''les albaes'' que también fueron muy emotivas.
Y de repente nos vimos en junio y con un abismo en frente de nosotros. La palabra fiesta se perfilaba cada vez más mientras que el ''llibret'' se negociaba a contratiempo. Y desde entonces, todas nuestras vidas se han centrado en organizar unas fiestas de las que todos los habitantes de Puçol puedan sentirse orgullosos.
Estas últimas semanas hemos estado empleados repartiendo el llibret y colgando banderas para poder así crear un ambiente de fiesta y que todo el mundo se sienta a gusto en estas fechas.
Ahora, una vez empezadas las fiestas, se me remueve el orgullo de que nuestros festeros un día decidieran que nosotras, las festeras, podíamos opinar, organizar y configurar igual que ellos las fiestas ( y avanzar así en la igualdad entre sexos), de haber conocido a tanta gente encantadora por el camino, y sobre todo, de no haber puesto solo la mano o la cabeza, sino el corazón a la hora de trabajar por las fiestas de Puçol en todos los ámbitos.
