La escola d’estiu: aprender aquí sí es divertido
Del 30 de junio al 29 de julio, 223 alumnos y 16 monitores están pasando el verano más divertido en la ‘escola d’estiu’, una actividad lúdico-formativa que se organiza todos los años desde el Área de Bienestar Social del Ayuntamiento y que en esta edición ha batido los records de participación y de número de actividades programadas. Agrupados por edades, los niños y niñas de educación infantil y enseñanza primaria (de 1º a 6º) tienen la posibilidad de disfrutar con cuentacuentos, deportes, talleres, visitas guiadas y un sinfín de actividades, todas ellas de lunes a viernes de 10 a 13 horas. “En las primeras ediciones se centralizaba la mayor parte de los talleres y programas en el patio del colegio público La Milotxa” –reconoce Dolores Muñoz, la educadora de servicios sociales y directora de la escuela– “pero cada año vamos aumentando el número de excursiones, visitas o talleres en otros lugares y este año, al tener proyectos específicos para cada grupo de alumnos, según su edad, prácticamente todos los días hay salidas al instituto, el polideportivo, la playa u otras poblaciones del entorno”. En el acto de inauguración estuvieron presentes la hasta ahora concejal de educación, Dolores Sánchez, y su sucesor en el cargo, José Vicente Martí, quien pese a conocer la escuela sólo desde fuera, admitió que “es uno de los proyectos más atractivos, porque en cuanto se publican las bases se agotan las plazas”. Por su experiencia en el tema de la enseñanza, le fue fácil encontrar una explicación al interés por la ‘escola d’estiu’ entre los chicos: “llevo muchos años de profesor y es indudable que los alumnos aprenden más cuanto mejor se lo pasan; el aspecto lúdico es inseparable del pedagógico”. Pero no sólo los niños están interesados en esta escuela, también para los padres es una alternativa, sobre todo para los que trabajan durante el mes de julio, ya que les proporciona posibilidades de descanso o de mantener a sus hijos no sólo bien atendidos, sino también aprovechando el tiempo para desarrollar nuevas capacidades y conocer nuevos lugares. Y no exageramos, porque los alumnos que este año participan en esta escuela, agrupados según sus edades, no sólo van a realizar talleres ya veteranos, como el de reciclaje organizado por la OMIC, el huerto en el instituto, los decorados para una representación final, olimpiadas, teñir camisetas, collares, juegos de agua, pintar con manos de arcilla, pintar semilleros o el circuito deportivo, sino que también van a poder disfrutar de una variadas oferta de visitas y excursiones: la panificadora, La Costera, el Cabanyal, el monasterio del Santo Espíritu, el monasterio de El Puig, la playa de Puçol, el jardín botánico y el zoo de Valencia... “Lo que resulta increíble es que toda esta gama de proyectos se pueda llevar adelante con un presupuesto de 3.100 euros, el mismo que destinábamos hace varios años” –explica Teresa Román, la coordinadora de Bienestar Social–, “aunque hay que tener en cuenta que los monitores se contratan en colaboración con la Conselleria de Bienestar Social y el Emcorp”.
