Pese a la lluvia, se repartieron las ollas del Día de La Costera
La lluvia impidió que el domingo 30 de marzo se celebrara el programa previsto del Día de La Costera, pero no pudo impedir que miles de ciudadanos pudieran disfrutar de la tradicional olla patrocinada por el Ayuntamiento y elaborada por Calderes Albert. ‘Ante la previsión del tiempo para el fin de semana, ya el viernes hicimos una reunión de coordinación en la que quedó establecido que si llovía no se podría realizar la plantación de pinos ni las actividades con monitores’ –explica el concejal de fiestas, Manuel Martínez Piñol— ‘pero sí podíamos cocinar las ollas en la nave de la antigua estación de la RENFE, como se hace cuando se celebra Sant Antoni’. Y así fue. A las seis de la mañana del domingo se suspendían los actos previstos en la finca municipal La Costera y se ponía en marcha el traslado de las calderas, la leña y demás utensilios necesarios para que Calderes Albert intentara tener a tiempo las 3.750 raciones encargadas. Hacia las 9 de la mañana las cuatro monitoras previstas y la promotora sociocultural, Mavi Galcerá, comenzaban a llamar a los 2.209 inscritos para el Día de La Costera, confirmándoles que se iba a repartir las raciones en la nave de la RENFE. Paralelamente Alfredo Tisarra i Cachola, el ‘chef’ de Calderes Albert, y su equipo tenían que ponerse las pilas para tener todo el material preparado a tiempo: ‘hemos trabajado mucho esta mañana y, sobre todo, hemos tenido que hacer muchos juegos con el agua para que la comida esté en su punto y nadie note los cambios que hemos tenido que realizar’ –confiesa Alfredo— ‘pero creo que nadie tendrá quejas, como mucho alguien puede pensar que el nabo está duro... pero no creo’. La confianza de Alfredo tiene su explicación en los muchos años de experiencia con constantes desafíos, pero también en su receta secreta: ‘primero ponemos el cardo y el nabo. Luego añadimos la habichuela, las puntas de chuleta de cordero (a lo que nosotros llamamos pechos), el corbet y la ternera. En tercer lugar el tocino, la pata de cerdo, el rabo de cerdo, la careta de cerdo, la patata y la morcilla. Por último, el arroz. Luego hay que darle a todo su punto de cocción y algún detalle que no podemos contar, es la receta de la casa’. Una receta que demostró un día más su eficacia: al final, 15 ollas de 250 raciones cada una fueron repartidas. Pese al mal tiempo y al aviso telefónico, como siempre sucede en estos casos, había vecinos que esperaban pacientemente en la cola, paraguas en mano, desde las 12’30 horas, aún sabiendo que las calderas no estarían a punto hasta dos horas más tarde. Eran madrugadores, no querían dejar de celebrar este día, aunque la lluvia les haya jugado una mala pasada. Resuelto el tema de la comida, falta decidir qué destino dar a los más de cuatrocientos plantones de pinos que había previsto plantar en la ladera de la montaña de La Costera, algo que el concejal Manuel Piñol ya está estudiando: ‘todos los años mantenemos la costumbre de reforestar una parte de la finca municipal. Algunos de los primeros plantones ya son hoy en día pequeños árboles y la idea es continuar año tras año hasta lograr formar ahí una gran zona verde. Este año vamos a estudiar cómo y cuándo plantamos esos pinos. Aunque ha de ser pronto, para que no se estropeen. Quizá debamos pensar en algún acto especial...’. La respuesta muy pronto. Como reconoce el concejal, no es un tema que se pueda dejar pasar mucho tiempo. Así que quizá haya que pensar algún acto alusivo a la actualidad: ¿cuál será el tema de máxima actualidad hoy en día?

