La codicia y la incompetencia pudren la Albufera

La codicia y la incompetencia pudren la Albufera

Según Acció Ecologista-Agró la imagen de peces muertos flotando por las acequias se ha convertido en la estampa por excelencia de los otoños en la Albufera. El deterioro medioambiental provocado por la putrefacción de la paja del arroz es grave. Pero todavía resulta más preocupante la incompetencia de las autoridades y la codicia de los agricultores arroceros.

Por tercer otoño consecutivo nos encontramos con la polémica de la quema de la paja del arroz en el Parque Natural de la Albufera de Valencia. Ya emana de los arrozales un hedor insoportable y los peces han empezado a morir. Y por tercer año consecutivo también asistimos a la ceremonia de la desinformación y al coro de voces que reclaman la quema de la paja como la solución más aconsejable. Esta es la propuesta de AVA-ASAJA, realizada el pasado 19 de octubre mediante un comunicado de prensa, donde además responsabilizaba a la Comisión Europea del “desastre medioambiental” por “el mantenimiento de la prohibición de la quema de la paja del arroz”.

Pero hay que aclarar que Bruselas no prohíbe la quema de la paja del arroz. Europa gratifica económicamente a quien no la quema, tal y como la Conselleria de Agricultura propuso en su momento. Y en todo caso, no quemar la paja del arroz no implica irremediablemente el “desastre medioambiental”, ya que se puede evitar, por ejemplo, con el fangueo o con la recogida de la paja del arroz.

Curiosamente, el mismo 19 de octubre, la Conselleria de Agricultura emitía otro comunicado de prensa en el que se podía leer: "Tras los análisis de las condiciones de salubridad del agua del marjal de la Albufera y como consecuencia por la situación provocada por las lluvias de octubre, (la Conselleria) ha aprobado, como medida excepcional, permitir el enfangado en toda la superficie de arrozal del entorno de la Albufera de Valencia". Pero por lo que se ha visto desde entonces, tal sugerencia, invitación o recomendación a fanguear ha sido ignorada por la inmensa mayoría de los agricultores arroceros. Si esta era la propuesta de la Conselleria para evitar "los efectos que la descomposición de los restos vegetales que permanecían sobre el terreno pueden tener sobre la fauna y el estado del agua", los agricultores tendrán que dar explicaciones a la opinión pública de por qué la han desoído. La Unió de Llauradors por lo menos reprodujo este comunicado de la Conselleria en su página web.

Además, también resulta significativo, pero en absoluto sorprendente, dada su deficiente trayectoria en la gestión del Parque Natural, el papel que hasta ahora ha jugado la Conselleria de Medio Ambiente en esta polémica. Esta Conselleria calla mientras la paja se pudre en la Albufera. Su respuesta al problema es el más absoluto silencio.

Una vez más, desde Acció Ecologista-Agró queremos desenmascarar los falsos argumentos favorables a la quema de la paja del arroz de organizaciones y colectivos como AVA-ASAJA. En primer lugar, hay que recordar que la Comisión Europea otorga unas ayudas a los agricultores arroceros del Parque Natural de la Albufera de Valencia por sus servicios medioambientales y a cambio deben cumplir unos requisitos. Como por ejemplo no quemar la paja del arroz y deshacerse de ella aplicando otras soluciones más respetuosas con el medio ambiente.

Según nuestras informaciones, estas ayudas europeas suponen alrededor del 50% de los ingresos que obtienen los arroceros de la Albufera. Por tanto, si no cultivaran en el Parque Natural, los beneficios exclusivos de la venta del arroz se reducirían a la mitad. Los agricultores alegarán que los gastos del cultivo en el Parque Natural son mucho más caros que en otros lugares. Que lo demuestren, si pueden.

En segundo lugar, también hay que recordar que los requisitos que han de cumplir los agricultores son los que propuso la Conselleria de Agricultura con los Planes de Desarrollo Rural (ODR). Según el PDR vigente, se concede 90 euros por hectárea para compensar los gastos derivados del tratamiento alternativo a la quema de la paja del arroz. Por tanto, los agricultores arroceros que no retiran la paja ni la fanguean  están ingresados 90 euros por hectárea cultivada sin hacer nada. O mejor dicho, por pudrir el Parque Natural de la Albufera de Valencia con su codicia. Así que no nos debería extrañar que Europa retire algún día estas ayudas.

Desde AE-Agró queremos reiterar una vez más la existencia de alternativas viables y respetables con el medio ambiente a la quema de la paja del arroz en el Parque Natural de la Albufera de Valencia. Por ejemplo, se puede extraer la paja con empacadotas y reutilizarla parta la producción de energía, alimentación animal, bioconstrucción... Europa financió dos proyectos LIFE del Ayuntamiento de Valencia (Biocompost y Eurorice) que avalan la viabilidad, incluso económica, de esta opción.

La otra alternativa es la de triturar, escampar y fanguear la paja, que es lo que se hace en la mayoría de zonas arroceras de España. Según nuestros datos, su coste económico es de entre 60 y 70 euros por hectárea. Así que los agricultores todavía ganan como mínimo 20 euros por hectárea, si tenemos en cuenta la subvención de 90 euros que reciben por no quemar la paja del arroz  y aplicar otras soluciones alternativas.

Así que AE-Agró se niega a elegir entre lo malo y lo peor aún. No aceptamos ni la quema de la paja del arroz, hecho que ocurría hasta 2007, ni la putrefacción de las aguas del Parque Natural de la Albufera como pasa ahora. Las dos situaciones ocasionan consecuencias ambientales y sanitarias inaceptables. Existen soluciones. Pero sobra la codicia de unos y la incompetencia de otros.

Informa: Miguel Crespo, Acció Ecologista Agró
Foto: Luis Calvente

 

14 Noviembre 2010
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