Los senderistas de Puçol coronan una ruta de dos estrellas: la Serra Mariola y el Montcabrer
Tiene una canción Paco Muñoz que dice Serra Mariola tota a floretes…, letra que describe muy bien este enclave, siendo uno de los principales pulmones de la provincia alicantina, aunque también es conocida la Serra Mariola por su cumbre más emblemática para los senderistas, el Montcabrer, ya que existen diversos itinerarios para ascender a la cumbre.
En esta ocasión el trazado elegido parte de la ermita de San Cristòfol, en Cocentaina, realizando la ida y vuelta por el mismo PR V-37; un trayecto jalonado de fuentes a lo largo de todo el camino, que hacen este itinerario más llevadero, aunque no hay que olvidar los 900 metros de desnivel que hay que superar en un trazado de 12 kilómetros. Sin duda, no es para principiantes: estamos ante una ruta catalogada como de dos estrellas, con dificultad media-alta.
Bien sea por el trazado o por las fuentes que nos encontrábamos por el itinerario, la senda cuenta con abundante señalización y está muy bien marcada. Además, cuenta con escalones artificiales y barandillas de madera, que facilitan el paseo, aunque queda algún tramo donde hay que ayudarse de las manos para salvar pequeñas dificultades.
En general, ha sido una ruta gratificante por su recorrido, así como por las espectaculares vistas que hemos podido disfrutar.
La Serra Mariola bien merece una visita a un entorno excepcional del que se puede y se debe conocer su riqueza forestal, que nos recuerda que los bosques, además de ser un almacén de madera y tener un papel esencial en la producción de oxigeno en la lucha contra el efecto invernadero, son fundamentalmente una reserva hidrográfica de gran magnitud, que sirve de sustento a la vegetación, algunas de ellas endémicas; sin olvidar sus fuentes, que alimentan la red fluvial de la provincia.
Nos vemos en la próxima ruta: el Puigcampana.
Informa: Paco Ramírez
Coordinador del Grupo de Senderismo

