En Eslida, el grupo de senderismo cambia la rutina del paseo por la montaña por la tirolina más larga del Mediterráneo… y sobrevive a la experiencia

En Eslida, el grupo de senderismo cambia la rutina del paseo por la montaña por la tirolina más larga del Mediterráneo… y sobrevive a la experiencia

La salida del Grupo de Senderismo Puçol el 26 de febrero fue todo un acontecimiento: no sólo disfrutaron de Eslida y de la ruta de las fuentes, sino que por primera vez este tranquilo grupo al que le gusta pasear dejó de tener los pies sobre la tierra y se lanzó a lo largo de 200 metros por la tirolina más larga del Mediterráneo. Lograron sobrevivir todos.

La ruta realizada este pasado domingo 26 de febrero sufrió una leve modificación con respecto a la propuesta inicial de ascensión al Alt de l’Aljub, ya que en nuestra visita a la localidad de Eslida no podíamos dejar de experimentar la sensación que produce el “volar” a una altura de 40 metros por encima de la rambla de l’Oret, anclados con un arnés a la tirolina más larga del Mediterráneo: concretamente 200 metros de adrenalina en su estado más puro.

Sin duda, una experiencia inolvidable que convirtió la salida a Eslida en una jornada diferente al senderismo habitual.

En nuestra visita a la localidad de Eslida no podíamos dejar de experimentar la sensación que produce el “volar” a una altura de 40 metros por encima de la rambla de l’Oret

El inicio de la ruta nos sitúa en el corazón de la Sierra de Espadán: desde Eslida partimos hacia la Font de Castro, topónimo muy utilizado en esta sierra, realizando el recorrido de la ruta de les Fonts.

Al tratarse de un itinerario circular, el recorrido nos permite finalizar en el inicio, aunque tras haber transitado por las numerosas fuentes de aguas minero-medicinales que alberga el término municipal de Eslida.

El sendero inicial de herradura ―que aún conserva parte del empedrado de origen―, nos eleva hacia una pista forestal para en seguida llegar a nuestra primera cita, la Font de Castro y desde aquí, envueltos entre pinos y alcornocales, nuestros pasos se dirigen hacia la Font de Matilde.

Tras saborear el agua que mana de sus caños, continuamos hacia la verdadera atracción de la jornada, la tirolina.

Una vez descargada la adrenalina y las tensiones acumuladas, que por cierto recomiendo a todos, reemprendemos nuestro sendero hacia la Font de Fonillet, lugar clave para reponer fuerzas y alimentarse.

Tras el paréntesis, continuamos nuestra andadura hacia la penúltima cita, la Font de San Josep; y desde aquí, por senderos envueltos en la frondosidad del lecho del río Anna, nos acerca a la Font de les Fosques, que goza de un reconocido prestigio debido a las propiedades del agua, con un bajo contenido en sales minerales, especialmente recomendada para contrarrestar las dolencias del riñón.

Espero que la ruta haya generado interés y que los senderistas de esta jornada conserven un grato recuerdo del entorno y de la vivencia sentida.

En nuestra próxima salida, en marzo, nos vemos en Ares del Maestrat.

Informa: Paco Ramírez
Coordinador Grupo de Senderismo Puçol

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28 Febrero 2012
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