El Quijote y la defensa del medio ambiente protagonistas de la falla del instituto
Que el Instituto de Enseñanza Secundaria participe en cualquiera de las actividades que se desarrollan en Puçol no es una novedad, ahí está su presencia en el mes de la mujer (con la realización de la serie de televisión Contrasts), en las campañas contra el Sida (mediante exposiciones), en las jornadas de prevención de drogodependencias (con distintos talleres) y, el próximo 8 de abril, también estará presente en Diversia, la primera feria de la solidaridad y las culturas del mundo.
Lo que sí puede considerarse como novedoso es el gran número de colaboradores directos que participan en una actividad como la creación de la falla del propio instituto: unos ciento cincuenta, entre profesores y alumnos, han sido los encargados de poner en pie un monumento que, lógicamente, tenía un Quijote como tema central, aunque también la defensa del medio ambiente y las energías alternativas tenían una destacada presencia en esta falla.
''Los alumnos del Programa de Atención Curricular en Grupo son los encargados de realizar el trabajo más duro cada año en la falla, por eso este año nos ha tocado a nosotros: Josema, Richar, Jairo, Robert, Alberto, Paquito, Rubén, David, Almenara y yo mismo'' -explica Josele, uno de los alumnos del PACG-. ''Pero no hemos estado solos, han ayudado otros grupos y muchos profesores''.
Efectivamente, además de los diez componentes del PACG, han echado una mano los sesenta alumnos de los ciclos formativos de educación infantil, otros catorce de compensación educativa, una docena de diversificación, dieciséis de tecnología, los quince del laboratorio y un aula de ESO, con otros quince participantes.

Entre los profesores, el que ha llevado la voz cantante ha sido José Luis García Nadal, que está a cargo del PACG y es todo un artista fallero, aunque los propios alumnos también quieren agradecer el apoyo de otros ''como Eugenia, Nacho o Emili, que nos han echado una mano tanto para diseñar como luego para montar aquí, en el patio, el monumento''.
Un trabajo duro, pero que los alumnos del PACG acogen con ganas y buen humor, unas veces porque les permite demostrar sus cualidades como grupo, otras porque ''siempre es un placer que exhiban un trabajo tuyo'' y, para algún caso aislado, porque también es ''una forma de no trabajar en otras cosas y hacer fallas es más divertido que estudiar''.
Sea por unos motivos o por otros, lo cierto es que la falla de este año refleja muchas de las inquietudes de los jóvenes estudiantes: si la presencia de un Quijote ''de diseño'' era casi obligatoria en un año como este, más sorprendente resulta el horno solar que invita a no malgastar las energías de la Tierra y, hablando de energías, lógica es también la alusión a las energías alternativas. Una amalgama de ideas que responde a la gran variedad de colectivos que han participado en su creación pero, al final, lo que cuenta es la impresión y ésta es muy buena, a decir de los alumnos del PACG: ''nos ha quedado una falla guapa, de luxe, muy chula... lástima que la tengamos que quemar tan pronto''.


