Trotafons monta el primer belén bajo el mar el 7 de diciembre en una cueva del Mediterráneo

El Club de Buceo Trotafons siempre encuentra fórmulas para llevar las celebraciones de cualquier tipo a su terreno… y ese terreno es el fondo marino del Mediterráneo. Su nueva propuesta es sencilla de contar, aunque más compleja de llevar a cabo: montar un belén y un árbol de Navidad bajo el mar, concretamente en una cueva que hay a 14 metros de profundidad frente a la playa de Puçol. Y, naturalmente, invitar a los socios a bajar para hacerse fotos… todo ello entre el 6 y el 8 de diciembre.

El viernes 4 de diciembre Trotafons se reunía para organizar un evento muy especial: su primera jornada navideña, en la que se acordó por unanimidad montar el belén. Y se han puesto manos a la obra. Literalmente.

Aunque siendo individuos acostumbrados a bucear, lo lógico es que el belén no lo monten en tierra. Sino en el territorio de La sirenita, aquella entrañable película de Disney: bajo el mar.

El sábado lo dedican a comprar figuras de unos 20 o 30 centímetros de tamaño. Todo el portal. Incluidas la mula y la vaca. De escayola blanca.

El domingo por la mañana, los niños de Trotafons toman la palabra y el pincel. Es hora de pintar las figuras. Todas. Incluidas la mula y la vaca. Y también le meterán el pincel al árbol de Navidad. Todo decorado como toca. Con sus copitos de nieve y todo.

Mientras, los mayores preparan plataformas de peso. Las que llevarán las figuras para no ser arrastradas por las corrientes marinas.

Y el lunes por la mañana lo llevaremos todo con dos embarcaciones a una cueva natural que hay a catorce metros de profundidad, frente a la playa de Puçol, allí montaremos el nacimiento y al lado el árbol de Navidad”, explica Ximo Huerta, el incansable presidente del club. Una de esas personas a las que uno apenas ve por el pueblo… su hábitat natural es el mar.

Bajo el mar, para ser más precisos.

Así que el lunes, tras las tareas del montaje, llega la hora de posar junto al primer belén bajo el mar en la playa de Puçol.

Invitados que posan junto al belén. Una tarea en principio fácil de decir: vas a la arena, los subes en las lanchas y los llevas al punto que está catorce metros por encima del belén. Se ponen el traje. Se sumergen. Y…

¿Y cómo se consiguen fotos y vídeos en el fondo del mar, en la oscuridad del invierno?

El presi tiene la clave. Los de Trotafons son gente acostumbrada a moverse en el fondo marino: “Tenemos luces químicas con las que iluminaremos el árbol y el nacimiento durante 48 horas, así haremos vídeos y fotos. Además, cada visitante debe bajar con un detalle personal para dejar allí, en la cueva, una especie de recuerdo o de ofrenda para nuestro belén bajo el mar”.

Dos días de inmersiones, fotos y vídeo. El lunes y martes, 7 y 8 de diciembre.

Luego se mantendrán las figuras hasta la jornada de limpieza de fondos marinos. Normalmente en junio. Cada cierto tiempo se dejarán caer por la cueva. Para echar un vistazo a su belén. Y poner las piezas en su sitio si fuera preciso.

Porque quieren montar el belén pero no sólo este año. La idea es reutilizar las piezas los próximos años. Incluidas la mula y la vaca: “Las sacaremos en verano, en la jornada de limpieza de fondos marinos, las restauraremos y las guardaremos para el próximo invierno. Será un belén reutilizable”.

Y ahí están. Celebrando el puente de la Constitución y la Purísima en su hábitat natural.

Como aquella canción de La sirenita, la película de Disney.

Bajo el mar, bajo el mar…”

Informa: Sabín | Fotos: Sergio Maestro

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05 Diciembre 2015
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