Reencuentro y despedida: Los alumnos de jardinería obtienen su diploma tras meses de trabajo en casa
Como cada año, los alumnos del curso de jardinería organizado por Bienestar Social han celebrado el fin de curso la última semana de junio con una entrega de diplomas acompañada de un picoteo en el Mas de Mur. Y a pesar de las restricciones y novedades a las que han tenido que adaptarse desde el mes de marzo, el programa ha cumplido sus expectativas: facilitar a los jóvenes su inserción en el mercado laboral y abrirles las puertas a continuar sus estudios.
Una entrega de diplomas, un picoteo y algunas palabras emotivas han servido de reencuentro y despedida para el grupo de alumnos y profesores del Programa de Formación de Cualificación Básica de Auxiliares en Jardinería, organizado por el departamento de Bienestar Social.
Aunque en sus inicios el proyecto se dirigía exclusivamente a jóvenes con discapacidad, desde hace varios años está abierto para todos aquellos mayores de 16 años que quieran optar a realizarlo. «Es un pequeño impulso hacia el mundo laboral, para que al menos tengan esta titulación en su currículum y puedan especializarse en algo», comenta Pepe Brumós, uno de los educadores.
Pero más allá de la parte práctica de jardinería, los jóvenes también han de superar una parte teórica, con asignaturas como lengua y matemáticas, lo que también les facilita el camino a continuar estudios. «Ya que estudian estas asignaturas, los apuntamos también a las pruebas de graduado escolar o para acceder a ciclos formativos».
Pero la parte práctica es la clave de este curso formativo, algo que, desde septiembre hasta junio, los jóvenes practican en distintas ubicaciones del municipio: parque Ribelles, otras zonas con setos en la localidad o el Mas de Mur, espacio donde se ha realizado el acto de entrega de diplomas con la presencia de la corporación municipal.
«Esta es una de las instalaciones donde se dan clases teóricas y prácticas, porque contamos con huerto y jardín», comenta Margarita Moraño, una de las profesoras de jardinería. De este modo, el Mas de Mur se convierte en el espacio perfecto para realizar el mantenimiento de la vegetación existente, riego, plantado… «También hemos hecho un vivero en el invernadero que tenemos, los alumnos han reproducido plantas por semilla y de forma asexual...».
La dificultad principal este año ha sido la crisis sociosanitaria, que ha impedido a los alumnos continuar con sus clases teóricas y prácticas presenciales, además de realizar sus prácticas en centros de trabajo. Aun así, gracias a su disposición y al esfuerzo de los docentes, los jóvenes han continuado su aprendizaje a través de videollamadas con sus profesores.
Durante el confinamiento «pensamos qué podían hacer en casa de forma práctica y, como teníamos la idea de poner un huerto de verano, se nos habían quedado plantas en el invernadero», comenta Moraño. Así, ella y el resto de profesores se encargaron de llevar hasta los domicilios de sus alumnos las macetas con las plantas, abono y todo el material necesario «para que pudieran continuar con el mantenimiento desde casa».
Y eso han hecho: A través de vídeos y videollamadas se les ha ido explicando distintos asuntos relacionados con el abonado, las podas, la polinización, la recogida de frutos, el control de plagas… Y han podido cuidar en su propia casa de tomateras, pimientos, calabacines «y alguna florecita que se suele poner en los huertos», añade la profesora: «Han desarrollado un dossier con todas las actividades que posteriormente hemos evaluado».
Así, este proyecto, bautizado como Huerto en el balcón, ha permitido a los jóvenes finalizar con éxito su curso formativo y obtener, en un acto de reencuentro y despedida con sus profesores celebrado el 23 de junio, los merecidos diplomas que les facilitan la entrada al mundo laboral o, por qué no, a otros cursos formativos para ampliar sus conocimientos y currículum.
Informa: Irene Mollá | Fotos: Sabín e Irene Mollá




