Mario Vargas Llosa, la pluma por montera
Salva Ferrer, periodista, cronista taurino y colaborador de la web municipal, esta semana nos ofrece una reflexión sobre la actualidad taurina en el mes de diciembre. Este texto se publicó originalmente en el periódico El mundo y ha sido cedido por el autor para su publicación en la web de Puçol.
En Latinoamérica, continente con el que compartimos idioma y Fiesta —dos lenguajes riquísimos—, Enrique Ponce se ha alzado con el trofeo Jesús del Gran Poder de Quito (Ecuador) y El Juli se adueñó del Escapulario del Señor de los Milagros en Lima (Perú), tierra de Mario Vargas Llosa, flamante Nobel de Literatura, que viajó a Suecia con la montera de Curro, Nobel del toreo. Ahí queda eso.
Hay cosas que el tiempo no difumina. Ponce y Juli, como el turrón, vuelven por Navidad. Empiezan en marzo, tiran del carro —sólo Julián este año— rematan en octubre y dan lustre en Taurinoamérica. En el toreo hay varias ligas: la que juegan Ponce y Juli, siempre en la Champions y en el frente; la de Morante y José Tomás, que hacen su guerra por libre, y la ganan; la de otros toreros que fluctúan según tiempos, Cid, Castella y Perera; Fandi o el hipervalorado Manzanares, que ojalá regrese pronto; y la liga que juega el resto del escalafón, que oscila por la tabla.
Se ha escrito bien de Víctor Puerto y Miguel Abellán en Quito, dos toreros que nunca han sido lo que apuntaban. Novedades va a haber pocas en 2011 pero bienvenidos los toreros que refresquen la sangre amuermada de una burguesía, también en los toros, acomodada (Rivera, Conde, Finito...). No es nuevo Juan Mora, pero el placentino, tras los tres orejones otoñales en las Ventas, aporta su solera y su sello de torería innegable. Hizo bien Luciano Núñez, su apoderado, en pedir su dinero en Zaragoza. Y como las lentejas, no como los cromos. Por categoría, Mora debe tener cabida en las ferias y no sólo para abrir cartel a la cúpula.
Tal vez el cinismo de algunos políticos agria de cuando en cuando el tono de esta página aunque resulta más grato escribir sobre el toreo y sus matices. Sucede que la Tauropolítica da juego porque se pueden dar cornadas para todos, título del blog de mi colega Andrés Verdeguer, sin discriminar colores. A izquierdas y derechas.
Me cuenta Paco March, compañero de La Vanguardia, que PP y Ciutadans no han puesto ni un punto en negro sobre blanco que tenga que ver con la tan manida defensa de la Fiesta para pactar con CiU el reparto del poder. Ni uno.
No hace falta mirar al nordeste para detectar olvidos y desprecios. Leo en varios portales que el Consell Valencià de Cultura, órgano consultivo de la Generalitat, no avala la Entrada de los toros y caballos de Segorbe como Bien Cultural. Y eso que no hay violencia ni sangre, que tanto escandaliza a la progresía ilustrada, ecopacifista, ética y cívica, muy del siglo XXI toda ella. Otra: el Ayuntamiento de Valencia ha vetado los bous al carrer en Expojove, cuyas actividades preparadas consistían en pintar dibujos taurinos o un encierro de carretones. Con la infancia no se juega, han debido pensar los censores. Conste que la doblez moral no es sólo patrimonio de parte de la clase política que padecemos.
Más al Sur, y a pesar de que el ayuntamiento ha recibido cuatro ofertas para gestionar su plaza, Benidorm puede quedarse sin empresa. El consistorio benidormense se plantea dejar desolado el concurso público convocado. Se han presentado cuatro empresas pero ninguna de ellas gusta al consistorio. El problema mayor del pliego es que el nuevo empresario debe apechugar con los 185.000 euros que se dejaron a deber en la gestión anterior de Francisco Romero, que no es Curro, y que ha tenido la plaza cerrada durante los últimos dos años. Cosas veredes, Nicomedes.
Escribe Salva Ferrer



