Los números de Enrique Ponce son los más indiscutibles de la historia del toreo
Kike no es de Barakaldo ni de Sondika. Ni de Arrigorriaga. Ni es, tampoco, el delantero centro del Athletic Club de Bilbao. Kike se apellida Ponce Martínez. Y en la Plaza de Vista Alegre, en el legendario Bocho bilbaíno, Kike pesa tanto o más que Iríbar en San Mamés, la catedral del balompié.
Kike es el maestro Enrique Ponce, natural de Chiva, con “ch”, no con “tx”. ¡Aupa Kike! le gritó Patxi desde el tendido diciéndole además: ¡Ésta es tu casa! Que sepamos, y nos hemos informado, a Enrique Ponce sólo le llama “Quique” un familiar muy allegado y directo. Nadie más. Pero debe ser que Enrique es “de casa” y como de la familia en la Plaza de Toros de Bilbo. Como en tantas plazas de Iberia y del mundo…
El torero valenciano ha sentado cátedra muchas veces en la capital taurina del Norte. La Aste Nagusia bilbaína marca una de las cumbres de la temporada. Cuando el chispeante se ensancha; el torero pierde algo de peso; pasa factura la vorágine de las ferias; las distancias infinitas de cruzarse España una vez y otra también; pesan los sacos a cuestas de gloria y desencanto; y sale el toro de Bilbao y sus exigencias, Enrique Ponce marca diferencias. Un día le escuché decir que se irá de esto “con el agua por los tobillos”. Seguro.
El segundo ventorrillo de su primera tarde de este año (2009) fue un toraco cabrón al que Ponce le pudo cortar las dos orejas tras inventarse una poderosa faena. Otra más de esas suyas, pero falló a espadas. Si Ponce hubiera acertado con los aceros en Bilbao, se hubiera ido, mínimo, con cuatro orejas, que son las que se han cortado en toda la feria de 2009. Es la lectura numérica, tan fría como contundente. Mera anécdota de una feria entre veinte temporadas.
La otra lectura es que Ponce siempre ha ido sobrado en agosto, en marzo y abril, y en septiembre y octubre tras veinte años, veinte. Y en mayo, junio y diciembre… Ponce es mucho Ponce. Incombustible. El año que viene se cumple el XX Aniversario de su doctorado en Valencia. Justo en 2010, cuando, suponemos, conquistará la redonda cifra de 2000 corridas de toros, entre las muchísimas cifras redondas que atesora. El toreo, está claro, es un arte y un sentimiento. Pero los números de Ponce son los más rotundos de la Historia del Toreo. Discutir lo indiscutible es perder el tiempo.
Conste que sin concluir, quien suscribe está leyendo un magnífico libro: Filosofía de las corridas de toros, de Francis Wolff, agudo filósofo francés y taurino. Se plantea originalmente en el primer tercio de la excelente obra si la tauromaquia es arte, rito, espectáculo, liturgia, técnica, juego, dominio… En ese sentido, entendemos que la tauromaquia es ecléctica, que bebe y se nutre de todo lo que es arte. “El arte entre las artes”, le he escuchado decir alguna vez al propio torero de Chiva, refiriéndose a lo que es el toreo.
Creemos que Enrique Ponce ha informado al arte de la tauromaquia con una dimensión “casi científica”. Que el toreo no es matemático es una evidencia, y que en los toros dos y dos no siempre son cuatro, también. El toreo es un arte con un gran fondo de soporte técnico: geometría y arquitectura. Ponce es un artista que se sirve de su ciencia y de su inteligencia para crear emoción, plasticidad, belleza y armonía con esa fuerza bruta y en movimiento que es el toro. Con pasmosa facilidad. Y ahí radica su grandeza. En hacer parecer —nunca ser— fácil lo tremendamente difícil. Seguro que en este libro alguien disertará sobre la “difícil facilidad”, clave para entender la tauromaquia poncista.
Otra de las claves —y gran mérito— de su trayectoria es que Enrique Ponce ha ejercido su condición de máxima figura del toreo, figura de época, el tiempo en que ha mandado. Desde finales de siglo XX y aún en los albores del XXI. Cuando el maestro decida su adiós, los aficionados, los ganaderos, que le deben varios monumentos, y los periodistas nos vamos a acordar mucho del esplendor de la época Ponce, del torero que se adueñó de su tiempo hasta que quiso.
Maestro: enhorabuena, gracias y que disfrute con salud y con los suyos lo que se ha ganado.
Escribe Salva Ferrer
www.elmundodelastorerias.com
(Artículo dedicado al maestro Enrique Ponce que forma parte del libro Enrique Ponce: arte y dominio, editado por la Diputación Provincial de Valencia en marzo de 2010.)
