Morante de la Puebla: “Prefiero vivir de recuerdos. La experiencia, la emoción, las caras de la gente...”
José Antonio Morante de la Puebla está anunciado en Valencia en uno de los carteles más rematados de las Fallas. Los toros de Núñez del Cuvillo, Manzanares y Luque comparten el protagonismo restante. Hace menos de un mes, viernes 25 de febrero, el torero de La Puebla del Río conversó con Zabala de la Serna a los pies de la Giralda en su Sevilla.
La Puebla del Río, Triana y Gelves forman un triángulo geométrico en la tauromaquia. Entrevista “escarolada de arte” a doble página en El mundo y un titular a cinco: “Por mis venas corre sangre gitana, es la primera vez que hablo de ello”, confesó.
Morante es de de esos “tíos”, artistas de la vida, clásico del toreo, cuya entrevista puede encajar en la sección de Toros o en esas semblanzas con tintes híbridos de conversación, poesía y reportaje ―la tinta empapada de literatura― que cada domingo en este periódico firma Antonio Lucas con gentes como Marsé, Brines, Sánchez Ferlosio, Aute. Seres que miran al mundo y sus engranajes por encima del hombro. Con su punto de desarraigo y arrogancia, pariente, a veces, de la torería.
Zabala le puso el arte en la boca. “El arte no se pega ni con cerote (un pegamento antiguo), decía Paula muchas veces. Y cuando se quiere imitar se hace el ridículo. Uno no puede pensar en el arte, porque ¿el arte qué es?”, conceptuaba José Antonio.
Ha contado alguna vez Morante que, de niño, toreando al viento en una calle blanca de La Puebla con aroma de jazmín, un coche de esos largos y oscuros bajó la ventanilla y, después de decirle ¡que bieeeen toreas, chiquillo!, le dio veinte duros. Después se enteró ese niño que aquél hombre era el padre de Espartaco.
En Valencia, en un mano a mano con El Juli celebrado un 9 de octubre de 2005, dorado de crema y cabos negros el vestido, Morante firmó una tarde cumbre. Inconexa, podría decirse. Como si lo excelso se rigiera por patrones de secuencia. Esa es la tarde que más se evoca su toreo en la ciudad de Sorolla, que hubiera pagado un Potosí por ver la luz morantina.
José Antonio tiene mucho y todo de tauromaquias vetustas, la del toreo en sepia y chaquetillas barrocas. “Las tauromaquias antiguas tienen mucha pureza porque no existía el quererse poner bonito, esa cosa tan compuesta que muchas veces se realiza. Era más práctico, más campero, más sencillo, y en esa sencillez nacía más al arte”, matizaba.
Tan antiguo y clásico es su toreo como el anhelo de los estamentos taurinos de pasar a Cultura. Morante estuvo en la reunión con la ministra del ramo cultural, González-Sinde, pero tras esa cita ha estado más “en espíritu que en cuerpo”, preguntaba ironizando Zabala. ”Me he mantenido informado. Sinceramente, soy un poco vago, pero nunca ha sido porque mi pensamiento fuese diferente a los que han participado. Es mi forma de ser”, aclaraba.
El torero de la Puebla viene de triunfar ―¿qué es el triunfo en Morante?― en Vistalegre. De ese día, es lo que tiene su perenne expresividad, Díaz Yanes hablaba jugando las muñecas en una cena reciente. “¡Cómo toreó a dos manos, qué memorable inicio de faena!”, recordaba el cineasta. Sobre el toreo a dos manos se explicó en El mundo el torero. “Yo lo interpreto mucho. Lo han practicado la mayoría de los toreros buenos. Es más difícil torear con dos manos que con una, igual que es más difícil torear con el capote que con la muleta, que habrá gente que piense . Pues no. Es más difícil porque tiene que haber compenetración y más conjunción con el toro y tu cuerpo y los brazos. Está ahí y el que quiera que lo coja”.
Zabala y Morante también hablaron de la Puerta Grande de Madrid. “A mí lo que más me llegan son las sensaciones, vivir sensaciones. En la casa de mis padres no tengo ni una foto mía. Prefiero vivir de recuerdos. La experiencia, la emoción, las caras de la gente. Hay Puertas Grandes que se abren y que no pasan a la historia, incluso algunas causan controversia. Me hace ilusión cómo he visto salir a otros en olor de multitudes, como por ejemplo a Antoñete, cuando la masa te arrastra”.
Chenel Albadalejo, el maestro, dice de Morante “que torea como todos los toreros sueñan torear”. Que sea hoy, y lo soñemos todos.
Escribe Salva Ferrer
Fotos Alberto de Jesús
Artículo publicado originariamente en el periódico El mundo



