Fiestas del Barrio (7): crónica taurina de los 25 años de toros en 'El barrio'

Fiestas del Barrio (7): crónica taurina de los 25 años de toros en 'El barrio'

Cuando hace dos años celebramos el décimo aniversario de la Penya Taurina ''El Barrio'', no pensábamos que llegaría tan pronto la próxima celebración.

Un buen día, en una charla distendida, comentamos la posibilidad de celebrar los veinticinco años de toros en nuestro barrio. A continuación, trataré de resaltar los hechos y curiosidades más destacados de estos. Tal vez, los reseñados a partir de 1993 sean más extensos, debido a que, quién suscribe, los ha vivido en primera persona.

Los festejos taurinos dieron comienzo en 1979, gracias a la iniciativa de dos grandes aficionados como son José María Ejarque y Vicente Almenara. Según nos cuenta este último, la idea se debió a que su padre le recriminó cariñosamente el estar metido en varias comisiones y no hacer toro en su barrio. De este año, resaltar los muchos agradecimientos que tuvo que dar la comisión para llevar a cabo el festejo (al ganadero Vicente Peris, al embolador Juan Bernal, etc.) y el frío tan espantoso que hizo este día.

Al año siguiente y con más o menos las mismas personas, y como no, con problemas económicos, se vuelve a organizar otro festejo, consolidando ya las fiestas de toros en el barrio dentro del calendario taurino de Puçol.

En 1981 la comisión adquiere por primera vez dos ejemplares. A estos, se les añade un toro de Celestino Cuadri, que, aunque con un defecto ocular, resultó ser bastante bravo. Si el año anterior, la comisión se desplazó a tierras andaluzas, este año de 1982, tuvo el primer contacto con el toro salmantino, donde es adquirido un ejemplar de Atanasio Fernández (la ganadería con más solera del campo charro).

Según me comentó Salva Almenara, este toro trajo ciertas discrepancias en el seno de la comisión. Al año siguiente, 1983, debido al corto presupuesto, probablemente sea el único año en que no se corra ningún toro cerril en el barrio.

En 1984, una comisión joven y llena de ilusión, organiza  por primera vez dos días de festejos taurinos, que cuentan con el aliciente de dos pruebas de ganado al mediodía. Este es un acto, que la peña ha intentado reeditar, pero que cuenta con el impedimento del mercado de los sábados que se celebra en el barrio.

En 1985, al igual que en otras ocasiones sucedió, se monta una plaza portátil para recaudar fondos para las fiestas. A parte de las tradicionales vaquillas y toros embolados, sería importante resaltar la actuación de un joven becerrista llamado Enrique Ponce (ni que decir, donde ha llegado) el cual alternando con Vicente Peris y José García ''El Jose'', nos deleitó con su gran facilidad lidiadora.

El año siguiente, 1986, son adquiridos dos ejemplares de Gregorio Ortega, uno de los cuales de capa jabonera, dio algún que otro susto a los aficionados.

En 1987, la comisión vuelve a comprar toros de la localidad castellonense de Catí, curiosamente donde se adquirió el primer ejemplar de esta historia. Son años en que no falta el encierro del mediodía.

En 1988, se instala otra plaza portátil, donde toman parte la flor y nata de las ganaderías de la Comunidad Valenciana, con sus mejores animales. Tuvimos ocasión de ver interesantes desafíos con toros que marcaron una época como Dragón, Culebro, Cabiloso,... Ese mismo año, durante las fiestas  del barrio, mientras se descargaba el ganado de Fernando Machancoses, se escapó  uno de los toros que iba a ser lidiado, creando el desconcierto entre los asistentes, incluida una burra, de un vecino cercano.

Del año 1989, decir que Puçol asiste al debut como ganadero de un gran aficionado

22 Septiembre 2004
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