Julián I, dictador de la bravura
El Juli no estuvo en Castellón ni Valencia; ni estará en Madrid. Pero ya está en boca de todos. Zarpazo de Puerta del Príncipe. El Juli ha roto la temporada en Sevilla, patas arriba La Maestranza de idilios, a las primeras de cambio. Tras Olivenza y Arnedo, el Coso del Baratillo fue el escenario para recitar su toreo de lujo. Ha partido la temporada y se ha roto él como sus muletazos rompen a los toros. Juli dijo haber sentido “crujir a la Maestranza”.
A los toros nadie les cruje más. Hay muletazos de Juli que son puyazos al orgullo de la bravura. Al toro que se la quiere comer por abajo se lo come El Juli con su muleta de cabo a rabo. Lo de Sevilla es un ejemplo más de lo que han hecho toda la vida las figuras de verdad y no las “figuras” que algunos venden como churros.
La tauromaquia julista es un diálogo nítido que escuchan los ojos que ven el toreo. Me aventuro a transcribirla: “Jé, toro: aquí alante y abajo te presento la muleta; por aquí vas a pasar y pasas; y aquí atrás te suelto y te libero de tela porque así lo considero, por tu condición y por mi faena; o porque me sale a mí de ahí…”. Y al volverse el toro, si quiere guerra, ¡zas!, ahí la tiene otra vez puesta con el palillo a rastras. “Tú verás si la tomas o te la tragas”. Es el concepto de un genio; poder, dominación ante la voluntad bovina con la seducción del conocimiento total, precisión técnica suiza, cabeza privilegiada y sentido cumbre del toreo.
Con Julián en la plaza, del toro no son los terrenos ni las distancias. Los secuestra. “Algún día dirán que El Juli fue el torero que más bajó la mano a los toros. El gobierno total”. Escribí este tweet antes del terremoto julista en Sevilla y José Luis Ramón, director de la revista 6toros6, lo publicó en el semanario.
El Juli lleva muchos años haciendo temblar a la bravura, lo cual no significa que muchos —periodistas, osados o aficionados— se hayan percatado del tema. Se quedan con la estética hueca de otros, la belleza posada o la pincelada. Julián I del Toreo practica el toreo más total que han visto mis ojos.
Otra lectura, más sentimental si se quiere, de la tarde del domingo es que El Juli anuló en La Maestranza al novio de Sevilla y a quien debiera ser su señor esposo y eterno amante, que rima con Morante.
Escribe Salvador Ferrer
Artículo publicado en El mundo
@salvaferrer78

