Sobre idilios y romances: Manzanares y La Maestranza
Tras la lección de El Juli en Resurrección, Sevilla no se rompió la camisa tras el paseíllo para ovacionar al Rey del toreo actual en su segunda comparecencia maestrante. La Maestranza, tan sensible, debe andar muy preocupada con su novio. Igual que cierta prensa, que no tolera que nadie diga que Manzanares (10 toros en el abono, 20 orejas posibles, 3 cortadas, 1 protestada y varios toros al desolladero con ellas puestas) estuvo muy mal la tarde de los seis y que se le fue un lote de Puerta del Príncipe el Domingo de Pascua.
El tono de ciertas plumas ante cualquier disidencia manzanarista lo dice todo. El fanatismo o el interés son nefastos amigos del periodismo. Que nadie ponga peros al toreo de Manzanares o salen los guardaespaldas. Luego, salen El Juli o Morante. Y eso sí que es peor.
El viernes en Sevilla había morbo con Juli y Manzanares juntos. No sé qué trono estaba por dirimir… Cierto que Manzanares podría haber igualado a El Juli en Puertas del Príncipe pero como torero está a años luz, y más allá de la luz, del maestro madrileño. Sólo ver volar el capote… Por no hablar del capote de Morante, con M de magia, a quien tratan, a veces, de emparejar con Manzanares como pareja de baile. Como si bailaran parecido. No es quien suscribe de los que cree que las comparaciones son odiosas. El periodismo riguroso se sirve de las analogías para analizar acontecimientos, hechos, políticas, futbolistas… ¿Por qué no toreros?
El toreo lo borda José Antonio el de La Puebla. Nadie se expresa mejor que él. Nadie. Y a dos manos, con capa o muleta, cuando torear exige mayor sincronización corporal, más aún. Morante juega con la pureza, el arte y el tiempo. Después del percal morantista, la capa más sublime de hoy día es la de El Juli y la de Josétomás. Y la de Daniel Luque y El Fandi. Sí, El Fandi. A partir de ahí, cuesta encontrar toreros que con regularidad manejen la verónica con tal magisterio.
El caso es que acabó Sevilla para Manzanares y el idilio sigue pero los argumentos se debilitan por mucho que algunos se empeñen con la pluma en consolidar el romance. Conste que no escribo por oportunismo. Sabe el lector fiel de El mundo que vengo exponiendo argumentos en contra de la contumaz canonización de Manzanares en el toreo desde tiempo ha. Casi desde que un día escuché o leí —no me acuerdo bien— que Manzanares estaba entre Camino y Ordóñez. Sentencia que, alfabéticamente, es incuestionable.
PD: Tengo la impresión de que a Manzanares lo han tapado mucho y muy estéticamente. De las imágenes vistas y las crónicas leídas, me quedo con lo escrito por Acevedo, Barquerito y Zabala. Mi “ABZ” predilecto en clave de crónica escrita. En clave de periodismo taurino —televisivo, escrito y radiofónico— con la A empieza también el apellido de quien para mí siempre ha sido y es un maestro y un referente como es Federico Arnás.
Como todos los sábados, también vi Tendido Cero. Ojalá Manzanares rompa más en figura. O en figura de verdad.



